sábado, febrero 12, 2011

Komárno y Komárom


Esta zona del Danubio actualmente limítrofe entre Hungría y Eslovaquia llegó a ser la más densamente fortificada del Imperio Austro-húngaro.
Sobre las posiciones de un antiguo castillo, a mediados del siglo XVI se fortificó el encuentro del rio Danubio y Vah contra el avance Otomano. Masivas obras 3 siglos después saturaron de bastiones el flanco norte en perpendicular y paralelo al más estrecho Vah (hoy del lado Eslovaco), mientras se emplazaban posiciones en la margen sur del Danubio con 3 fuertes (hoy del lado Húngaro).


Sobre la "nueva" fortaleza principal en Komarno:

"The fortress is a stark and magnificent example of military stolidity; a structure of prodigious scale, previously besieged by the Tartars, Turks, Napoleonic troops, countless floods and two earthquakes, but rebuilt, strengthened and enlarged each time. At the end of the 19th century, 200,000 troops were stationed in the fortress. Later, in the mid 20th century, 8,000 Soviet soldiers were garrisoned here for 23 years, all but unknown to the residents of Komárno town, who estimated the number of their secreted neighbours based on the quantity of bread delivered each day."

Si quitan zoom podrán ver la situación estratégica del punto: cubriendo las incursiones provenientes de Budapest (ex Buda), por mucho tiempo la base de operaciones de avanzada del Imperio otomano, hacia Bratislava (ex Pressburg) y Viena, ciudades a 60km entre sí.



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jueves, febrero 10, 2011

Tecnologías del espacio

Encontré de casualidad esta fortaleza mientras trataba de ubicar en el mapa a la flota polaca en la rada de Danzig (no la encontré, su base es Gdynia, y ahí tampoco estaba).


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La fortaleza de Wisłoujście, antigua defensa de Danzing (Gdansk), se remonta al siglo XV cuando fue construida la torre, y luego se remodelara a finales del siglo XVI en traza italiana, suerte de prematuro panóptico (racionalización del espacio) de los constructores militares del renacimiento. "Los médicos han sido con los militares, los primeros gestores del espacio colectivo. Pero los militares pensaban sobre todo el espacio de las "campañas" (y por lo tanto el de los "pasos") y el de las fortalezas". Se ve la doble fosa protegiendo a los bastiones que en conjunto forman una estrella. La fosa exterior fue agregada a principios del siglo XVII.



Más adelante muestro otras fortalezas renacentistas claramente divisables desde el espacio.
La topografía satelital y aérea cada vez es más usada por arqueólogos.

martes, febrero 08, 2011

¿Cómo le ponemos?



Como dice en La nacion hoy y como implicaba Al-Hugo el otro dia, a la revolución en Egipto le está faltando un nombre. Seguramente no se la terminará llamando Revolución de los mártires de Allah, así que vamos con alternativas. Se me ocurren las siguientes:

Revolución del papiro, aunque podría ser confundida con la revolucionaria introducción de la planta como soporte para la difusión de la escritura. La más revolucionaria gana.
Revolución del Nilo, aunque Fernando me apuntó que el Nilo incluye otros paises sin estado de revolución, o sea Ni locos hacen una revolución. Corregido quedaría la Revolución del Bajo Nilo. Después de todo Hosni no es muy alto.
Revolución de la tararira, por darse principalmente en la plaza de Tahrir.
Revolución del bazar, como lugar de donde provienen los revolucionarios, como Agora hubiera sido la revolución del agora.
En fin, ponerle nombre a la criatura, si será una de las tareas que ocupan los revolucionarios en las largas horas de guardia.

lunes, febrero 07, 2011

Agorero con razones

Como la vez anterior, el poco criterio de las tapas (¿automáticamente generadas?) de las reimpresiones e impresiones a pedido en Amazon:





Quien sí la acertó fue este John R. Bradley en 2008 con su Inside Egypt: The Land of the Pharaohs on the Brink of a Revolution. La vio venir hace casi 3 años, después no digan que no avisó. Por algo lo prohibieron allí. Como dijo un reviewer el día después de haber salido el libro:

"Bradley concludes that recent Egyptian history shows there have been popular uprising every three decades or so: the 1919 nationalist revolution, the 1952 revolution led by the Free Officers, and the bread riots of 1977. We are now, he notes ominously, three decades after the last uprising, meaning Egypt is due another, although he has no doubt the regime will be able to crush it. It's a measure of his prescience that in the month the book is published there are were two general strikes and food/price riots..."

Resta ver si lo crusheará. Como buen agorero, se pronunció por la afirmativa.

sábado, febrero 05, 2011

Esto no pasa seguido

Hoy el fútbol inglés sí que hizo suspirar. El primero de la tabla, Manchester united, empezó ganando el partido contra Wolverhampton (último), y se lo dieron vuelta, para terminar perdiendo 2 a 1.
Pero lo más increible fue lo del partido que no vi. Haciendo zapping noté la ventaja de 4 a 0 de Arsenal sobre Newcastle antes de terminar el primer tiempo. Normalmente un partido entre contendientes así me pondría a verlo, pero por lo abultado de la diferencia, no me interesó quedarme con un partido tan desparejo. Bueno, no iba a saber que faltando 22 minutos para el final iba a empezar la remontada del Newcastle hasta empatarlo. Aquí los goles, con 2 penales mal cobrados y todo, incluyendo golazo al final. Histórico.

jueves, febrero 03, 2011

Reviviendo a Pilar

Con tanto barullo en medio oriente, ¿en que anda Pilar Rahola? Busqué en su página a ver si decía algo interesante de Egipto pero no. Lo primero en salir son artículos contra la cacería y la corrida de toros, bien igual.
Recojo por otro lado algo no tan bien. Entre tantos problemas que acosan al mundo, Pilar salió ahora a lamentarse que...Messi no hable catalan (?). Es en serio, como el pésimo ejemplo elegido:

Es decir, a pesar de que tanto Iniesta como Messi llegaron al Barça con 13 años y fueron escolarizados en catalán, no han necesitado usar el catalán en la vida. Ni tan sólo parece que lo sepan hablar ¿Ocurriría lo mismo si llevaran toda su vida adulta en París, o en Madrid (y no fueran castellanohablantes) o en cualquier otro lugar? Es evidente que no, lo cual, aparte de dejar por los suelos las mentiras que sobre la inmersión lingüística dicen los ínclitos brunetes, nos recuerda algo brutal: sin el castellano no se puede vivir en Catalunya; sin el catalán, no hay ningún problema


España es muy particular, en el sentido de que a los más antihispánicos se los llama nacionalistas. Pareciera todo lo contrario.

martes, febrero 01, 2011

Otro cadáver político

Un culebrón de realismo mágico latinoamericano. La disputa entre las viudas por dónde enterrar al ex-presidente venezolano Carlos Andrés Pérez. Su voluntad era morir en Venezuela, no en Miami, y nada dijo sobre dónde reposar. Parte de su familia cree que en Venezuela la tumba sería profanada por chavistas. ¿Se llegó a concluir a tiempo el divorcio con la primera esposa? ¿Qué pasará con los cuantiosos bienes malhabidos? ¿Quién ganará, los Matos, o los Rodríguez (bien tanguero)? Todo esto y más, en la próxima telenovela de las 3 pm.

Aunque no parezca, esta foto corresponde a su ser cuando todavía estaba vivo. El tipo era más feo que Mumrah, Mubarak, Menem y Chávez.

lunes, enero 31, 2011

viernes, enero 28, 2011

Hasta ahora el político más serio

Con este tema se adoctrina a los chicos para que se enlisten en el ejército. Acompaño a Piñón en la iniciativa:

El ruleo es temporal y relativo

Siempre que entro a Amazon la página me formula recomendaciones sobre la base de mi wishlist y mi historial de búsquedas, así como al revisar ciertos libros también se los relaciona con las otras preferencias de sus compradores. Como esto o algún oráculo me está haciendo aparecer mucho Why the West Rules--for Now: The Patterns of History, and What They Reveal About the Future de un tal Ian Morris, y como el tema en sus distintos abordajes siempre me interesó, me metí a ver de qué o quien se trataba. Bueno, interesante Acosta, Morris (PhD historia y arqueología en Cambridge), con sus restos arqueológicos de acento inglés, es profesor, decano, director de departamento y director de investigaciones en Stanford. En este video hace una presentación a su propuesta de medición y ubicación del desarrollo social a través del tiempo, sus causas y su proyección. Hace hincapié en los métodos cuantitativos, en el aprovechamiento de la geografía (como hace Jared Diamond) y en el establecimiento de distintos marcos temporales. Todavía no se si los scripts de Amazon conseguirán ganarme por insistencia.

miércoles, enero 26, 2011

(largas) Barbas en remojo

Los disturbios en Túnez que provocaron la renuncia del dictador Ben Alí y presuntamente concatenaron los actuales desmanes en Egipto me conducen a dos interrogantes: 1) ¿Tenía mucho que temer Ben-Ali como para haber llegado al extremo de exiliarse? 2) ¿Hubo tal efecto contagio en Egipto?

El malestar en Túnez y en Egipto tienen causas parecidas y en cierta forma relacionadas, pero en definitiva propias, porque cada dictadura tiene sus reglas y desafíos a esas reglas. La inflación desbocada puede ser potencialmente desestabilizadora en Túnez y no en Egipto; la incertidumbre sobre el futuro sucesorio puede no ser desestabilizador en Túnez pero si en Egipto, y tras la chispa iniciada por la inflación y la revuelta tunecina, las incertidumbres más o menos estables se transforman en crisis anticipadas.

Tratando de responder lo primero, en Túnez Ben Alí habrá tenido razones para creer en riesgo su seguridad o libertad si se quedaba en el país. La pregunta sobre la huída de Ben-Ali es relevante teniendo en cuenta que este conflicto encendió la mecha de otro latente en Egipto, a razón de la suma imprevisibilidad del sistema político asediado por anunciados tiempos de sucesión, ya sea por razones biológicas, o por que Hosni Mubarak comparta la misma suerte que Ben Alí. En Egipto las causas son intrínseas pero el disparador es externo. Egipcios observan lo sucedido en Túnez y actúan previendo iguales consecuencias. Las malas expectativas se hacen ver por ejemplo en el fuerte rumor de huída del pais del hijo de Mubarak, Gamal, a quien es natural ver como el posible sucesor.

Huir para salvar la vida y la dinastía tal vez sea una actitud bien fijada en la impronta cultural árabe. De los primeros cuatro califas posteriores a Mahoma -cuando todavía la sucesión no era hereditaria-, 3 murieron asesinados (Uthman, Umar y Alí) y sobre el restante (Abu Bakr) pesa al dia de hoy la sospecha de haber muerto envenenado. Los cuatro eran compañeros del profeta y quedaron vinculados a él por matrimonios. Abu Bakr y Umar eran suegros de él y Alí y Uthman eran yernos, de modo que, algo informal, el sistema funcionaba como hereditario, con todas sus expectativas.
A lo mejor esta primera desviación sobre la palabra del profeta, quien prefería un sistema electivo, y las crecientes acusaciones de nepotismo contra Uthman le valieron la muerte, la ascensión de su enemigo Alí, y finalmente la caída en desgracia de este para dar lugar -guerra civil mediante- a la implantación definitiva de la dinastía Omeya a partir de Muawiyya (gobernador de Siria bajo Umar).
Así se sucedieron 14 califas omeyas, hasta que en 749 una rebelión encabezada por Abu-i-Abbas (fundador de la dinastía abasí) acabó con la vida del propio califa y toda su familia. Solo uno escapa, Abd-al-Rahman I, también conocido como Abderramán I (no confundir con Aldebarán de Tauro), en dirección a Al-Andalus, donde consigue hacerse proclamar emir por el ejército sirio, quedando virtualmente independiente del poder centralizado político y religioso de los califas abasíes con capital en Bagdag. Con ello, esta suerte de Eneas islámico sentó las bases del 'progresista' califato de Córdoba. En qué cosas puede devenir el más rancio conservadurismo omeya...

La conclusión: en el califato 1) sí hay que temer por la vida 2) los hechos ocurridos en su territorio siempre están conectados.

lunes, enero 24, 2011

Clarividencia y/o celos



En las Apostillas a el nombre de la rosa (1985), para mi Eco predice la aparición de Dan Brawn:

La diferencia, en todo caso, está entre el texto que quiere producir un lector nuevo y el que trata de anticiparse a los deseos del lector que puede encontrarse por la calle. En el segundo caso, tenemos el libro escrito, construido según un formulario adecuado para la producción en serie: el autor realiza una especie de análisis de mercado, y se ajusta a las expectativas. Con la distancia puede verse quién trabaja mediante fórmulas: basta analizar las diferentes novelas que ha escrito, para descubrir que, salvo los cambios de nombres, lugares y fisonomías, en todas se cuenta la misma historia. La que el público pedía.

Hace un tiempo se despachó en una entrevista:
-I am wondering if you read Dan Brown’s “Da Vinci Code,” which some critics see as the pop version of your “Name of the Rose.”
-I was obliged to read it because everybody was asking me about it. My answer is that Dan Brown is one of the characters in my novel, “Foucault’s Pendulum,” which is about people who start believing in occult stuff.

y en otra:

INTERVIEWER: Have you read The Da Vinci Code?

ECO: Yes, I am guilty of that too.

INTERVIEWER: That novel seems like a bizarre little offshoot of Foucault’s Pendulum.

ECO: The author, Dan Brown, is a character from Foucault’s Pendulum! I invented him. He shares my characters’ fascinations—the world conspiracy of Rosicrucians, Masons, and Jesuits. The role of the Knights Templar. The hermetic secret. The principle that everything is connected. I suspect Dan Brown might not even exist.

sábado, enero 22, 2011

Para Hugo Perugia

Coges un gato negro, ¿verdad? Que no tenga ni un solo pelo blanco (ya lo sabes), y le atas las patas, luego lo llevas a medianoche hasta un cruce de caminos, y una vez allí gritas en alta voz: «¡Oh, gran Lucifer, emperador del infierno, te cojo y te introduzco en el cuerpo de mi enemigo, así como tengo prisionero a este gato, y si matas a mi enemigo, a medianoche del día siguiente, en este mismo sitio, te sacrificaré este gato, y harás todo lo que te ordeno por los poderes de la magia que estoy practicando según el libro oculto de San Cipriano, en el nombre de todos los jefes de las mayores legiones del infierno, Adramech, Alastor y Azazel, a quienes ahora invoco junto a todos sus hermanos...!» –sus labios temblaban, los ojos parecían haberse salido de las órbitas, y empezó a rezar, mejor dicho, parecía un rezo, pero lo que hacía era implorar a todos los barones de las legiones del infierno– : Abigor, pecca pro nobis... Amón, miserere nobis... Samael, libera nos a bono... Belial aleyson... Focalor, in corruptionem meam intende... Haborym, damnamus dominum... Zaebos, anum meum aperies... Leonardo, asperge me spermate tuo et inquinabor...[1]


[1] «Abigor, peca por nosotros... Amón, ten compasión de nosotros... Samael, líbranos del bien... Belial, ten compa­sión... Focalor, dirígete a mi corrupción... Haborym, condenamos al señor... Zaebos, abrirás mi ano... Leonardo, rocíame con tu semen y quedaré manchado».

jueves, enero 20, 2011

Más excepción que regla



Los PIIGS son los imperios del pasado (con excepción de Irlanda, que nunca lo fue)
El BRIC son las civilizaciones del futuro (con excepción de Brasil, que descendiendo de Portugal tiene más aspiración de imperio que de civilización).

El ladrillo es más duro que el chanchito

martes, enero 18, 2011

Contate otra Umberto

Adso dice sentirse un inútil porque no puede diferenciar entre sí a las sectas de los "valdenses, los cátaros, los pobres de Lyon, los humillados, los begardos, los terciarios, los lombardos, los joaquinistas, los patarinos, los apostólicos, los pobres de Lombardía, los arnaldistas, los guillermitas, los seguidores del espíritu libre y los luciferinos."
Guillermo le contesta bien platónico, con una alegoría:

"Piensa mejor en un río, caudaloso e imponente, que recorre millas y millas entre firmes terraplenes, de modo que se ve muy bien dónde está el río, dónde el terraplén y dónde la tierra firme. En cierto momento, el río, por cansancio, porque ha corrido demasiado tiempo y recorrido demasiada distancia, porque ya está cerca del mar, que anula en sí a todos los ríos, ya no sabe qué es. Se convierte en su propio delta. Quizá subsiste un brazo principal pero de él surgen muchos otros, en todas direcciones, y algunos se comunican entre sí, y ya no se sabe dónde acaba uno y dónde empieza otro, y a veces es imposible saber si algo sigue siendo río o ya es mar...

[...] el cuerpo de la iglesia, que durante siglos también ha sido el cuerpo de la sociedad, el pueblo de Dios, se ha vuelto demasiado rico, y caudaloso, y arrastra las escorias de todos los sitios por los que ha pasado, y ha perdido su pureza. Los brazos del delta son, por decirlo así, otros tantos intentos del río por llegar lo más rápidamente posible al mar, o sea al momento de la purificación. Pero mi alegoría era imperfecta, sólo servía para explicarte que, cuando el río ya no se contiene, los brazos de la herejía y de los movimientos de renovación son numerosísimos y se confunden entre sí. Si lo deseas, puedes añadir a mi pésima alegoría la imagen de alguien empeñado en reconstruir los terraplenes del río, pero infructuosamente. De modo que algunos brazos del delta quedan cubiertos de tierra, otros son desviados hacia el río a través de canales artificiales, mientras que los restantes quedan en libertad, porque es imposible conservar todo el caudal y conviene que el río pierda una parte de sus aguas si quiere seguir discurriendo por su cauce, si quiere que su cauce sea reconocible.
—Cada vez entiendo menos.
—Y yo igual. No soy muy bueno para las parábolas."

domingo, enero 16, 2011

Para Oriente Miedo

(En el nombre de la Rosa, Guillermo de Baskerville perdió los anteojos y le pide a su asistente que le lea el título de un libro cualquiera de la biblioteca)

Adso, sin aquellos benditos oculi ad legendum no logro comprender lo que hay escrito en estos libros. Léeme algunos títulos.
Cogí un libro al azar:
—¡Maestro, no está escrito!
—¿Cómo? Veo que está escrito. ¿Qué lees en él?
—No leo. No son letras del alfabeto, y no es griego, no podríais reconocerlo. Parecen gusanillos, sierpes, cagaditas de mosca...
—¡Ah! es árabe. ¿Qué más hay?

jueves, diciembre 30, 2010

Jorge Rial (mercenarios)

La armada brasilera debió buscar oficiales y tripulantes en otro lado:

The subsequent loss of the schooner Maria Teresa and its convoy of transports, taken to Montevideo by a pro-Portuguese officer in January 1823, led to a general questioning of the
loyalty of naval personnel and further predisposed Brazilian patriotic circles to accept the decision to hire Cochrane and other foreign officers. By then all of the Spanish American
republics had established navies commanded primarily by British and American officers idled after 1815; indeed, the migration had been so extensive that, in the British case, it inspired Parliament to pass the Foreign Enlistment Act of 1819, which among other provisions denied inactive British officers their half-pay while they were employed by another country.
The navy of Chile, which Cochrane had served since 1818, provided the most dramatic example of the decisive difference foreign naval talent could make within the context of the Latin
American Wars for Independence. Thomas, Lord Cochrane, later 10th Earl of Dundonald, was a highly decorated British veteran of the Napoleonic wars, living in exile in France (after being disgraced in a stock market scandal in 1814) when he accepted command of the Chilean navy. His brilliant campaign against the Spanish navy ranged as far north as the coast of California; the high point came in 1820–21, when his fleet transported the army of General José de San Martín to conquer Peru, the last bastion of Spanish rule in South America.

Thereafter he fell out with San Martín, who established himself as dictator of Peru and tried to lure Cochrane and his British officers and seamen into Peruvian service. Cochrane refused, but enough of his officers and men accepted seriously to cripple the Chilean navy. Once Spain had been defeated, Cochrane’s relationship with the Chilean government soured over issues of pay and prize money. As early as May 1822 Dom Pedro’s chief agent in Britain suggested Cochrane as a potential commander of the Brazilian navy. When offered the position six months later, he accepted: ‘The war in the Pacific having been happily terminated by the total destruction of the Spanish naval force, I am . . . free for the crusade of liberty in any other quarter of the globe.’

Dom Pedro accepted Cochrane’s stiff demands regarding rank and salary. A vice admiral in Chile, he received the rank of ‘first admiral’ in Brazil, with compensation at an annual rate of 11,500 milréis (£2,304) when ashore and 17,290 milréis (£3,458) while at sea, sums three times as great as the salary of any other Brazilian admiral, and £500 per year more than what he would have earned as a British admiral commanding a fleet. Cochrane brought four British officers with him from Chile, and another 47 British subjects entered the Brazilian naval officer corps during 1822–3. Six more followed in 1824, one in 1825 and two in 1826, bringing the overall total (including Cochrane) to 61. Most were young, 56 entering at the rank of lieutenant or lower. The British were neither the first nor the only foreign officers hired by Brazil. The prospect of serving under a monarchy made Brazil somewhat less attractive than the Spanish American republics in the eyes of officers from the United States, yet Captain David Jewitt, an American most recently in the service of Argentina, was the first foreigner commissioned by the Brazilian navy, in October 1822. Other early signings included Teodoro de Beaurepaire, formerly of the French navy.15 Thus the leadership of the fleet Cochrane took
into action against the Portuguese had a truly multinational character. The commanders of the nine warships that left Rio de Janeiro in April 1823 included four Brazilians, three Britons,
the American Jewitt and the Frenchman Beaurepaire; aboard Cochrane’s flagship Pedro I, the officers and staff included eight Brazilians, six Britons, two Frenchmen and one German.
Cochrane spent the next nine months campaigning against Pernambuco and its allies among the other northern provinces.
In consolidating Dom Pedro’s rule, the navy continued to place a special trust in its British officers: in midsummer 1824–5 they accounted for 57 of the 170 officers at sea and served as commanders of 13 warships. Cochrane remained an effective commander despite becoming increasingly preoccupied, even obsessed, with prize money. In a development disturbingly reminiscent of his last months in Chile, he argued constantly with the Brazilian government over the sums he felt that he and his men had earned in vanquishing the Portuguese navy during
1823. After leaving the flagship Pedro I for the frigate Piranga, in May 1825 Cochrane sailed directly from Maranhão to Britain, ostensibly to repair his ship. Having declared his sympathy with ‘the struggle for the liberties of Greece’ as early as 1822, he was receptive to an overture from the Greek navy and by August 1825 had negotiated the fabulous sum of £57,000 to serve as its commander-in-chief. After he ignored repeated appeals to return to Brazil, in April 1827 the navy formally dismissed him, one month after he finally arrived in Greece to assume his new
post.

While the British influence remained strong, during 1825 other foreigners entered the officer corps in unprecedented numbers. The navy employed sixteen American, French and Scandinavian officers, including nine who arrived that year. During 1826 a Danish officer served as the first commander of the steamer Correio Brasileiro. After suffering no fatalities in the War for Independence, four of Brazil’s British officers lost their lives in the war against
Argentina, killed outright or mortally wounded in the action.
Just two deserted to the Argentinians; one, a lieutenant, who took a schooner with him, crossing paths during 1827 with an Argentinian British lieutenant who defected to Brazil. The
same high degree of loyalty did not hold true for the British seamen recruited into Brazilian service, at least in the Cisplatine War. Because the Argentinian navy was even more dependent
upon British manpower (for two-thirds of its officers and half of its seamen, compared to one-fifth of the officers and one-sixth of the seamen for the Brazilian navy, as of 1827), deserters
moved easily between the two navies, selling their services to the highest bidder. Captured British seamen typically accepted the offer to change sides rather than spend months idle (and
unpaid) as prisoners of war.
Over the months that followed Brazilian agents offering able seamen 13 milréis (£2.60) per month, significantly more than the £1.60 they could earn in the British navy, found no shortage
of volunteers. The first 170 British sailors reached Rio de Janeiro in March 1823, coinciding with Cochrane’s arrival from Chile. Another 250 departed from Britain in April and May, still in time to participate in the War for Independence. The next great wave of recruits left Britain for Brazil between July and November 1825, as the navy prepared for the Cisplatine War. Of 400 seamen in this cohort, 150 sailed aboard the frigate Piranga when it returned to Brazil without Cochrane. By 1827 there were between 1,000 and 1,200 British sailors in Brazilian service.