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martes, junio 07, 2011

Para pensar

Como en la ww2 y en la guerra fría, en la ww1 también se trata de vender el buzón de la democracia. Es humo de volcán, con solo ver que, como en la WW2 y la guerra fría, Rusia no era precisamente democrático (salvo, a lo sumo, un breve lapso).
Dice Raymond Aron en Un siglo de guerra total:

[...]No debemos pasar por alto el papel representado por el sentimiento o la ideología. En los momentos críticos, el parentesco entre británicos y americanos disipa los malentendidos, resentimientos e irritaciones. Al inscribir en su estandarte las palabras sagradas Democracia y Libertad, la Entente consiguió la simpatía general en América. Puesto que estaba universalmente inspirado, el lenguaje de los representantes aliados era comprendido en todos los continentes. Una cruzada para dejar al mundo a "salvo por la democracia" era, así lo pareció, de icumbencia mundial. ¿Qué significado tenía la defensa de la Kultur alemana fuera de la propia Alemania?


Era una ideología que obtuvo de la opinión americana la participación en la guerra, levantando y manteniendo el entusiasmo de una nación joven. La consideración fundamental, sin embargo, era principalmente materialista. Los aliados habían buscado la ayuda americana para compartir el peso de la guerra hiperbólica. La participación económica se convirtió en alianza militar cuando los submarinos intentaron romper la unión que ya existía entre las democracias americanas y europeas, amenazando con separar a la antigua Europa del Nuevo Mundo y dejar el dominio de los oceános a una marina considerada hostil.


Ha habido incesantes pesquisas sobre el origen de la Primera Guerra Mundial, pero nadie ha preguntando nunca por qué se convirtió en hiperbólica. ¿Lucharon los pueblos de los distintos paises hasta la muerte porque se detestaban mutuamente o se detestaban mutuamente porque lucharon tan furiosamente? ¿Establecieron los mismos beligerantes desde un principio objetivos ilimitados, o fijaban dichos objetivos en proporción al crecimiento de la violencia? ¿Fue la pasión lo que produjo el exceso técnico, o el exceso técnico lo que fomentó la pasión? No sin reservas o atenuantes y aunque reconociendo completamente la interacción de los dos fenómenos, yo mantendría que la fuerza motriz de la evolución de aquel tiempo era técnica. Fue la técnica quien impuso la organización del entusiasmo, condenó al fracaso los esfuerzos de conciliación, echó por la borda la vieja sabiduría diplomática y contribuyó a la difusión del espíritu de cruzada y finalmente produjo una paz que creó la situación de la cual nació la Segunda Guerra.
p. 20

martes, mayo 10, 2011

La agresión

A 150 años de inciarse la guerra de secesión (sesquicentenario, una palabra usada solo una vez cada 150 años), pongo casi aleatoriamente trozos del diario de un unionista durante la campaña peninsular (1862) en el este de Virginia. El diario es corto, me lo leería todo, pero estoy con poco tiempo.

May 29th, Thursday.
A beautiful morning. About 10 a.m. a lot of rebel prisoners, numbering three hundred and ninety-three, were marched along the Hanover Road, close to our encampment and under a strong guard.
Such a dirty filthy looking set of rascals could not be found in any almshouse in the north, and if all the rag-pickers of Philadelphia could be taken from the gutters and placed in line, they could not present a worse appearance. Scarcely any two were dressed alike. The prevailing colors were gray and dirt color. A majority of them wore slouch hats of no particular shape, a few had caps, and some of them had their heads tied up with dirty handkerchiefs. Most of them were young men, but there were a few old gray haired sinners among them.

About 6 p.m. another gang of rebel prisoners, numbering about a hundred, passed down the road; what their final destination is we do not know, but suppose they will be sent by railroad to White House Landing and from thence by steamers to some safe place for keeping.
It seems mortifying that the government must go to such vast expense and give us all so much trouble to hunt such ignoble game.
It is a pity that we cannot at one fell swoop rid the land forever of the vermin, instead of catching and being obliged to feed and clothe them. No wonder the darkies speak of “poor white trash.”21 I never rightly understood the meaning of the term before I saw these fellows.

June 1st [...]
About 5 o’clock p.m. the body of Colonel James Miller was brought in. It was most horribly disfigured, nearly half of the left side of the head having been blown away. He could not have felt a moment’s pain. He was a true soldier, every inch of him. He fought through the Mexican war and was severely wounded at the storming of Chepultapec, and at last has fallen in battle, bravely fighting for the flag of the Union. Requiescat in pace.

June 7th, Saturday. [...]
The lower classes of white people in Virginia, wherever I have visited, are utterly devoid of education. Many of the men and women can neither read nor write, and yet, they are Americans!!! A couple of boys residing, or perhaps I should say existing, near here visit our tent almost everyday. One of them, a particularly bright and intelligent little fellow about eleven years of age, in reply to some questions I put to him, said that he did not know his letters, there was no one to teach him, his mother could not read, and there were no school teachers anywhere. His father lived down at Squire Jones’ and his mother lived over yah, pointing to a hovel in a field nearby. To the question why his parents did not live together, he replied, “Because they was never married.” Perhaps ten years hence this same boy, then grown to man’s estate, may be seen strutting down Chestnut Street with long hair over his shoulders and flourishing a big stick in his hand, boasting that he is a descendent of the F.F.V.s*,the southern chivalry.

-Well Satisfied with My Position. The Civil War Journal of Spencer Bonsall
Edited by Michael A. Flannery and Katherine H. Oomens
*First families of Virginia

miércoles, mayo 04, 2011

Pancho Fukuyama

A ver si levantamos este muerto.
Marshall Poe de New books in history entrevistó a Francis Fukuyama sobre su nuevo libro The origins of political order. Al parecer Fukuyama busca históricamente algunos principios ordenadores de la sociedad política, y no evita caer en algunos lugares comunes del mundo anglosajón, como entronar el Rule of law y la accountability. En otros tramos no teme ser lo suficientemente osado como para partir de una base biológica que le permita desentrañar los dictados genéticos que predisponen a favorecer a los parientes y a buscar el reconocimiento de los demás.
¿Qué lugar ocupan Grecia y Roma en el devenir institucional de la historia? Ninguno que no hubiera alcanzado China para su época de dinastías Qin y Han.
¿Qué lugar le cabe al cristianismo? Poco en el fondo, mucho en la forma, como contribución a la cultura legalista y procedimentalista. La puja entre la Iglesia y el Sacro Imperio por las investiduras hizo más por el rule of law que toda la biblia.
Son algunas cositas que me fueron quedando de la entrevista. Marshal se lo nota medio nervioso y por ende ganso, riéndose el sólo a lo Marley, pero consiguió ocupar el lugar de representante de los historiadores y las inquietudes que los aquejan.
Si es serio como aparenta ser, habrá que tener en cuenta lo nuevo de Pancho Fukuyama.

martes, marzo 22, 2011

Nikita ni pone

Hace unos días terminé con el libro de Gaddis. En los últimos capítulos, conforme se acercaba a nuestros tiempos, se fue haciendo más predecible a medida que el relato se acomodaba más a la narrativa triunfalista norteamericana que ensalza las figuras de Reagan, Thatcher, Juan Pablo II, Walesa, Gorby y Deng por cómo se la jugaron, a diferencia de mediocres identificados con la distensión (détente) como Nixon y Brezhnev.
Me sigo quedando con la figura de Nikita. No se a cuántos mató y encarceló, pero me resulta simpático. Aquí algunas de sus participaciones en la época más caliente de la guerra fría:

Berlin constituye los testículos de Occidente. Cuando quiera oír cómo grita Occidente, apretaré en Berlín. (p 85)

Sobre el envío de misiles a Cuba: “¿Por qué no meterle un erizo al Tío Sam en los calzones? (p. 89).

En cierta ocasión, mientras intimidaba a su visitante estadonunidense, Hubert Humphrey, se detuvo para preguntar a de dónde era su invitado. Cuando éste señaló Minneapolis en el mapa, Jruschov trazó un círculo con un gran lápiz azul y dijo: “No olivdaré ordenar que los misiles dejen a salvo esa ciudad”. (p.84)

Frente a un grupo de diplomáticos occidentales: “Les guste o no, la historia está de nuestro lado. Los enterraremos” (p. 98)

Reacción al XX congreso del PCUS: El líder del partido polaco, Boleslaw Bierut, sufrió un ataque al corazón mientras leía el discurso de Jruschov y murió poco después. (p. 120)

En su funeral Jruschov dijo “Estoy plenamente seguro de que lograremos un cierre de filas sin precedentes tanto en nuestro partido como entre la gente cerca de a nuestro partido”.

Con la esperanza de evitar nuevos disturbios, Jrushov dispuso en julio de 1956 apartar del poder al líder estalinista húngaro Matyas Rákosi. Le dijo a Rákosi que estaba “enfermo” y necesitaba “tratamiento” en Moscú. (p. 121)

Su defensa ante la destitución: "¿Alguien se habría atrevido siquiera a soñar con decirle a Stalin que tal vez debiera retirarse, porque había dejado de convenirnos? No habría quedado ni rastro de quien lo hubiera hecho. Ahora todo es distinto. El miedo ha desaparecido y hoy podemos hablar como iguales".

“Me alegra que el partido haya llegado al punto de poder controlar incluso a su secretario general. Vosotros me cubrís de mierda y yo os digo: Estáis en vuestro derecho”.

Según Brezhnev, Jruschov había calificado a los miembros del comité central de perros que mean en las aceras. (p. 132)

viernes, febrero 18, 2011

Así da gusto


Por ahí el otro dia vieron la crítica en ADN al libro sobre la guerra fría, la verdad no le pusieron mucha onda. Bueno, no importa, ya lo tengo, y como suelo hacer, antes de terminarlo voy recomendándolo. Aunque algunos alineamientos, políticas y decisiones de la guerra fría son algo complicadas, el autor (un guerrafriólogo) tiene todo muy claro y documentado, como un wikileaks de la guerra fría. Pone el foco en el nivel de la diplomacia, inteligencia y estrategia, lo que hace entendible algo tan inetendible como por ejemplo la errática política exterior de Stalin (la que critica duramente) así como las contradicciones del otro lado de la Cortina de hierro.
Lo compré más que nada por el precio (hoy por 12uss no hay casi nada), y me terminé llevando prácticamente un paper de 350 páginas impreso el Barcelona.
Si aun teniendo mi recomendación quieren correr menos riesgos que yo, pueden leer los reviews de la versión en inglés, lo primero en salir en amazon cuando uno busca Cold war.
Acá esta el primer capítulo

lunes, febrero 07, 2011

Agorero con razones

Como la vez anterior, el poco criterio de las tapas (¿automáticamente generadas?) de las reimpresiones e impresiones a pedido en Amazon:





Quien sí la acertó fue este John R. Bradley en 2008 con su Inside Egypt: The Land of the Pharaohs on the Brink of a Revolution. La vio venir hace casi 3 años, después no digan que no avisó. Por algo lo prohibieron allí. Como dijo un reviewer el día después de haber salido el libro:

"Bradley concludes that recent Egyptian history shows there have been popular uprising every three decades or so: the 1919 nationalist revolution, the 1952 revolution led by the Free Officers, and the bread riots of 1977. We are now, he notes ominously, three decades after the last uprising, meaning Egypt is due another, although he has no doubt the regime will be able to crush it. It's a measure of his prescience that in the month the book is published there are were two general strikes and food/price riots..."

Resta ver si lo crusheará. Como buen agorero, se pronunció por la afirmativa.

domingo, diciembre 26, 2010

Matías Ale

Otro capítulo de este librito sobre las armadas, esta vez sobre la brasilera en la década de 1820:

The navy’s most formidable warships were its large sailing vessels, but these were of little use on the rivers and inshore coastal waters where the Cisplatine War was fought. The three largest warships Brazil lost were corvettes, one (the Itaparica) captured on a river and two (the Duqueza de Goias and Maceió) abandoned after running aground in shallow water. Under such conditions the brigs, schooners and gunboats of the Brazilian and Argentinian navies saw most of the action, often in bitter fighting, with several of the smallest warships changing hands two or three times during the course of the conflict. As of May 1827, the Argentinian navy (not counting privateers) included two corvettes, four brigs and ten schooners, of which exactly half (one corvette, two brigs and five schooners) had been captured from the Brazilian navy.8 By 1828 the Brazilian fleet included one ship of the line, nine frigates, five corvettes and sixty-one brigs, schooners and gunboats, with another nine warships (including a ship of the line, two frigates and two corvettes) under construction. That year the naval budget consumed 3,500 contos of réis (£700,000), triple the outlay of 1823, and the fleet quite rightly was held to blame for Brazil’s huge budget deficit and spiralling inflation.

The rising cost of the navy in particular and the Cisplatine War in general occasioned fiery speeches in the Brazilian assembly. But Deputy Cuhna Mattos, speaking in 1827, summed up the thoughts of many patriotic Brazilians in concluding that ‘to maintain our honour and dignity at sea, we must maintain a large naval force’.Thanks to Dom Pedro’s naval build-up, by 1830 Brazil could boast of having the world’s eighth largest navy and, in the western hemisphere, the second largest, trailing only that of the United States. In larger warships built-and-building the Brazilian navy’s force of two ships of the line and eleven frigates remained clearly inferior to the American navy’s ten ships of the line and sixteen frigates but, if measured either in larger warships or in total warships, the Brazilian fleet was stronger than all the other navies of Latin America combined.

Op cit, p. 82-83

domingo, abril 25, 2010

Nikita, que personaje

Hojeando A Failed Empire: The Soviet Union in the Cold War from Stalin to Gorbachev (New Cold War History) de Vladislav Zubok me encontré con algunas situaciones en que la mención o aparición de Kruschev causa gracia. Después de los años duros de Stalin, sí que habrá sido un desahogo tener unos cuantos más con dictadores más berretas como Kruschev y Brezhnev.
El comrad Stalin al menos no cometía la imprudencia de hacer pasar por comparables los estándares de vida del modelo capitalista y el socialista.
When the first American national exhibition opened in Moscow in Sokolniki Park in July 1959, several million Muscovites poured in to gaze at American artifacts and to taste Pepsi-Cola. Khrushchev laid out his intentions to the gdr leader, Walter Ulbricht: ‘‘The Americans believe that the Soviet people, looking at their achievements, will turn away from the Soviet government. But the Americans do not understand our people. We want to turn the exhibit against the Americans. We will tell our people: look, this is what the richest country of capitalism has achieved in one hundred years. Socialism will give us the opportunity to achieve this significantly faster.’’


Tan poco seriamente se tomaban los rusos a Kruschev, que no podría decirse que corrían a agradecerle la des-estalinización.
A popular saying, a pun on Khrushchev’s denunciation of ‘‘the personality cult’’ of Stalin, went: ‘‘There was a cult, but at least there was also a personality.


Los intelectuales soviéticos disfrutaban mucho más el cine y la música norteamericana que entraron luego de la muerte de Stalin que los discursos de su nuevo lider.
Their impact on Soviet audiences cannot be overestimated. As the Nobel Peace Prize–winning Russian poet Joseph Brodsky, who lived then in Leningrad, recalled, these films ‘‘held us in greater sway and thrall than all the subsequent output of the neorealists or the nouvelle vague. The Tarzan series alone, I daresay, did more for de-Stalinization than all Khrushchev’s speeches at the 20th party congress and after.’’ Writer Vasily Aksenov remembers: ‘‘There was a time when my peers and I conversed mostly with citations from those films. For us it was a window onto the outside world from the Stalinist stinking lair.’’

domingo, diciembre 27, 2009

Arbeit macht frei, 3 siglos antes

En abril me preguntaba cuando, por muchas ganas que tuviera, iba a poder terminar de leer el denso libro de Morgan. Bueno, ese dia fue hace una semana. Algo hemos dicho ya del sustrato social de los futuros pobladores de la colonia.
Con esta cita sigamos viendo cómo en Inglaterra trataban la pobreza, un auténtico cuco para la estabilidad del sistema visiblemente favorable a una minoría. El primer problema era diferenciarlos, ya que no eran morochos como le gustaría a Micky Vainilla. El segundo era ver donde mandarlos. El destino predilecto eran las parroquias, las "casas de trabajo"...y las plantaciones de Virginia. Arbeit macht frei. En Virginia sí harían una rebelión, en 1676, más otra un siglo después, más otra 85 años luego.

A los ojos de los ingleses que no eran pobres, los que lo eran tenían los rasgos de una raza extranjera.
Es obvio que la pobreza no era genéticamente hereditaria, pero las casas de trabajo y sus escuelas tenían el objetivo de volverla culturalmente hereditaria. Los pobres no nacían con un color distinto al del resto de la población, pero la legislación ofrecía un sustituto al color, y el Parlamento no era adverso a esa clase de legislación. Dado que los andrajos que vestían los pobres no bastaban para marcar su diferencia, una ley de 1697 exigió que llevaran (en tanto receptores de ayuuda social) una gran "P" roja o azul bordada sobre el hombro derecho de sus casacas. Y dado que no sólo eran molestos sino también "nauseabundos para quienes los ven", podían ser segregados -junto con otras personas viciosas, insanas, enfermas o impotentes- dentro de los muros de las casas de trabajo, los hospitales, las cárceles y los asilos especialmente construidos para encerrarlos -los guetos de los pobres-, o bien embacarlos rumbo a las plantaciones para que contribuyeran con su esfuerzo a la renta nacional.
Según parece, los ingleses pobres lo soportaron todo sin ninguna reacción violenta.


Edmund Morgan, Esclavitud y libertad en los Estados Unidos, p. 317.

lunes, diciembre 07, 2009

Este lo terminé por ósmosis

Acá está mi primer review en LibraryThing. No se rían de mi inglés.
Lo hice sobre el Rise and fall of the British empire de Lawrence James, librito que me tomó terminar algo así como 9 meses (sería un ritmo de en promedio 2,3 páginas por dia). Es lo que pasa cuando uno presta más atención a otras lecturas, y sin embargo no está convencido de sacar el libro secundario de la mesita de luz.

miércoles, diciembre 02, 2009

Ética totalitaria

Willy Shirer te regala tres anédcotas donde cuenta cómo lo temible del reich podía tener tanto de serio como de autoengaño.
En el tren de Munich-Lausana, 4 de febrero [de 1940]
-En Alemania es un delito grave escuchar una emisora de radio extranjera. El otro día la madre de un aviador alemán recibió aviso de la Luftwaffe de que su hijo había desaparecido y se lo suponía muerto. Un par de días despues, la BBC de Londres, que emite semanalmente una lista de los alemanes prisioneros, anunció que el chico había sido capturado. Al día siguiente recibió ocho cartas de amigos y conocidos deciéndole que habían oído que su hijo estaba bien y era prisionero de los ingleses. A partir de aquí, la historia toma un giro desagradable. La madre denunció a los ocho a la policía por escuchar una emisión inglesa, y todos fueron arrestados. (Cuando intenté contar esta anécdota en la radio, el censor nazi me tachó el texto basándose en que los oyentes norteamericanos no comprenderían ¡el heróismo de la mujer al denunciar a sus ocho amigos!).
-Los padres de un oficial de submarino fueron informados oficialmente de la muerte de su hijo. La embarcación no llegó y el Almirantazgo alemán la había dado por perdida. Los padres dispusieron un funeral religioso. La mañana del funeral se presentó el carnicero diciendo que quería intercambiar unas palabras en privado con el cabeza de familia. Después vino el dueño de la tienda de comestibles con idéntica petición. Y finalmente comenzaron a llegar algunos amigos. Todos habían oído anunciar en la BBC que el hijo se hallaba entre los prisioneros capturados de un submarino. Pero ¿Cómo anular el funeral sin dejar que las autoridades se enteraran de que alguien que gozaba de la confianza de la familia había escuchado una radio extrnajera? Si los padres no lo decían, tal vez los detendrían a ellos mismos. Se reunió un consejo familiar y decidieron seguir adelante con el funeral. Una vez concluido, los asistentes se reunieron en la casa de los padres, donde se enteraron de la verdad -si es que no la sabían aún-, y todo el mundo celebró con champán.
-Una gran compañía cinomatográfica alemana completó el verano pasado, con una inversión de varios millones de marcos, una película basada en las hazañas en España de la Legión Cóndor alemana. Era una superproducción que pretendía mostrar cómo se había derramado en España sangre alemana en la lucha contra el bolchevismo. La vieron y la elogiaron Hitler, Göring, Goebbels, Himmler, etc. Pero luego vino el pacto nazi-soviético del pasado agosto. La película está a buen recaudo ahora. No se ha mostrado al público.

Op. cit Willam Shirer, p. 244-245

lunes, noviembre 30, 2009

El futuro aliado

Hoy se cumplen 70 años de la invasión soviética a Finlandia, crimen también conocido como Guerra de invierno, de la que ya nos ocupamos en dos oportunidades. Esta vez no voy a hacer calculitos de bajas y demás. Voy a limitarme a transcribir parte de la entrada del diario personal del corresponsal norteamericano William Shirer el dia siguiente a la invasión:
Ginebra, 1 de diciembre [de 1939]
¡La Unión Soviética invadió ayer Finlandia! Bombarderos de la Fuerza Aérea Roja atacaron Helsinki, provocaron la muerte de setenta y cinco civiles e hirieron a varios centenares. El gran adalid de la clase trabajadora, el teneaz condenador de la "agresión facista", la defensora insobornable de la "escrupulosa y puntillosa observancia de los tratados" (por citar las palabras de Molotov de hace un mes), ha cáido sobre la más decente y viable pequeña democracia europea violando media docena de "solemnes" tratados. Toda fundamentación moral que los soviéticos han conquistado para sí en el campo de las relaciones internacionales en los últimos diez años se ha derrumbado como un castillo de naipes, que es lo que los escépticos y los anticomunistas siempre han dicho que era. Stalin se revela a sí mismo cortado por el patrón de Hitler, Mussolini y los nipones. La política exterior soviética resulta ser a la postre tan imperialista como la de los zares. El Kremlin ha traicionado a la revolución. [...]

William Shirer, Diario de Berlín, 1934-1941, p. 235.

domingo, noviembre 01, 2009

A intersección en B

Me entusiasmó mucho enterarme hace unas semanas de la salida del nuevo libro de John Keegan sobre la guerra de secesión. Pese a que es un poco corto y caro, el autor y el tema justifican cualquier apartamiento de lo standard. Pero el entusiasmo va dejando paso a las dudas, cuando uno ve los primeros reviews en Amazon (en el de amazon de uk son menos y más favorables) y sobre todo al leer la crítica demoledora de un verdadero entendido en la materia como es James McPherson. Digo demoledora por la clase de errores que le marca, apuntando a la geografía, fechas, opiniones infundadas. El review un tanto desencontrado es lo que sale del cruce entre potencias en áreas tocantes pero con sus propios ámbitos de especificidad: un experto historiador militar general (el más grande con vida, se dice) y un experto historiador de la guerra civil que si no es el más grande vivo, al menos no le ha faltado dedicación y reconocimiento.
Si ha de primar el principio de especialidad, ¿qué es lo especial aquí? ¿Los choques de armas vistos desde Europa, donde han tenido tradicionalmente su epicentro tanto antes como después de la guerra de secesión? ¿O las circunstancias político-histórico-geográficas del punto de quiebre de los Estados unidos del siglo XIX, colofón del EEUU semicolonial y antesala del EEUU industrial y superpotencia? Dependerá de lo que busque cada uno. En lo personal prefiero no quedarme en el estudio de un sólo proceso, por más complejo e inagotable que sea éste.

jueves, octubre 22, 2009

Por ahora, bien

En el blog español Hislibris publicaron hoy una entrevista a Anthony Beevor caracterizada, un poco como la anterior salida hace algo más de un mes en Novilis, por ser los lectores quienes arman las preguntas. Hay de todo.
Como parte de la promoción de su nuevo libro, la mayor parte tanto de una como la otra tratan sobre el dia D y la invasión de Normandía. Las críticas y comentarios que estoy leyendo del libro son de lo más mixto. Centrándose en lo negativo, algunos se sienten decepcionados y acusan a Beevor de ser marketinero, de haber encarado un tema ya tratado hasta el hartazgo, de abordar una campaña de escaso valor estratégico, de no aportar nada nuevo, de no estar a la altura de su libro Stalingrado, etc. Como la mejor impresión es la propia, días atrás desenfundé más de lo que acostumbro a fin de hacerme de un ejemplar de este costoso pero bien editado trabajo.

Actualmente no cuento con mucho tiempo, pero baste decir que en unos ratos libres logré avanzar unos cuantos capítulos debido, por lo pronto, al interés que me despiertan los detalles minuciosamente narrados a todo nivel, y por otro lado, el ritmo impreso por la claridad de la exposición. Como le decía a Cero, así la lectura se hace ágil. Por ahí no falte razón a las críticas antes mencionadas en el sentido que no se redescubrirá la pólvora, pero la mirada lúcida y fresca de un historiador que ha puesto sus manos sobre las fuentes viejas y nuevas de una operación anfibia de semejante complejidad, por lo menos mi atención consigue capturarla. Por otra parte nadie puede acusar a Beevor de desconocer el peso del frente oriental, de pasar por alto las fuentes alemanas, o de adular al mando aliado, específicamente a Montgomery. Si pasan por una librería léanse unos párrafos y compruébenlo por su cuenta.

martes, octubre 13, 2009

Dia de la razia

Tal parece ser que durante la alta edad media, la principal fuente económica resultó del producido (o destruído) de la guerra. Mediante incursiones militares, carolingios y otonianos se procuraban tributos de sus pueblos vecinos. Quienes por escasez de recursos no estuvieran en condiciones de afrontar el pago, contribuían con esclavos. De allí que los bizantinos extrajeran la voz 'esclavo' de su botín obtenido entre los pueblos eslavos, término diferente al empleado anteriormente por los romanos, 'servus'.

Una teoría vincula la profusión de la esclavitud a la escasez crónica de mano de obra, y más genéricamente de población. Una vez modificadas las condiciones demográficas, tan temprano como en la plena edad media los pueblos dominadores pudieron permitirse reelaborar su percepción sobre la institución que hasta hacía poco había sido su sostén económico.

En occidente el crecimiento de la población supuso el fin de la escasez de mano de obra y el fin de la esclavitud. En consecuencia, a partir del siglo XII cuando los ejércitos ingleses y alemanes invadieron las tierras celtas y eslavas ya no iban a la caza del ganado humano. Celtas y eslavos, por el contrario, al habitar en tierras menos pobladas, seguían utilizando mano de obra esclava y, en consecuencia, cuando llevaban a cabo incursiones contra otros pueblos continuaban teniendo como objetivo no sólo la propiedad sino también la "población civil", en especial las mujeres. Esta práctica era ahora condenada por los occidentales por bárbara. La conciencia de la ventaja material y tecnológica que ahora disfrutaban los ingleses y alemanes sobre los celtas y los eslavos, cuyas tierras iban ocupando, tomó una dimensión moral: creó una actitud de superioridad cultural cuyas consecuencias durarían por mucho tiempo.

John Gillingham, Una era de expansión c. 1020-1204, p. 119, dentro de Historia de la guerra en la edad media, Maurice Keen (ed.), Oceano, 2005.

domingo, septiembre 20, 2009

miércoles, septiembre 09, 2009

Tradición familiar

Viene de familia la cosa
Francisco de Los Cobos en este examen quiso aprobar por todas las maneras e igual estuvo al principio con Alba para después pasarse a Tavera y, sobre todo, buscar el punto mas afectivo de quien tenía la decisión final, el Emperador Carlos V, quien, como se sabe, defendió antes su tierra natal que el Milanesado recién conquistado.

El Imperio de Carlos V, Enrest Belenguer, p. 321.

martes, septiembre 08, 2009

Sus últimas palabras

De Guillermo el conquistador, póstumas si se quiere, habrán sido pronunciadas en normando, 21 años después de Hastings:

On 9 September 1087, William I died. His body was carried to his great church of St Stephen at Caen. Towards the end of his life he had grown very fat and when the attendants tried to force the body into the stone sarcophagus, it burst, filling the church with a foul smell. It was an unfortunate ending to the career of an unusually fortunate and competent king.

-Medieval Britain: A Very Short Introduction, John Gillingham y Ralph A. Griffiths

miércoles, agosto 12, 2009

Oro no le dijo a DeVido "dale gas"

Habrán notado que en el blogroll agregué y ordené links bajo la etiqueta de "Historia". Como ultimamente me ocupo poco de temas de actualidad y mis intereses pasan más por otro lado, me parecía justificado crear una categoría con páginas, blogs y hasta foros, algunos conocidos e incluso serios, con recursos, comentarios de libros y curiosidades históricas. Que me disculpe DeVido el sinceramiento.
En este clima quiero citar un pie de página con a su vez otra cita traída por el general JFC "Boney" Fühler en su La segunda guerra mundial, pp. 68-69.
En A record of the war. The First Quarter, Sir Ronald Storrs dice con respecto a la entrada de los soviéticos en Polonia en 1939:
"El 8 de noviembre un grupo de oficiales prisioneros de guerra, fueron llevados fuera de Lwow en camiones. El convoy se detuvo 5 km. después de Jeziorna, diciéndose a los oficiales que se colocaran de pie, en fila, frente a un pequeño arroyo. Un grupo de G.P.U con seis ametralladoras masacró a los 150, disparándoles por la espalda [...] A los soldados (rusos) les impresinó mucho la variedad de las mercaderías exhibidas en los negocios de Wilno, la más pobre de las grandes ciudades provinciales de Polonia.... Fonógrafos, relojes y los cortaplumas fascinaron a los soldados rusos, más que cualquier otra cosa. A los dos días se agotó todo el "stock" de relojes y cortaplumas de los negocios.... Pero los desdichados soldados no gozaron por mucho tiempo de sus compras. Tan pronto como las autoridades se enteraron de la noticia, se les retiraron todos los relojes y cortaplumas y se impartieron estrictas órdenes para que ninguno de estos peligrosos objetos fuera llevado a Rusia, pues podrían desmoralizar a la población del paraíso sovíetico".

El ímpetu revolucionario

En el capítulo dedicado a las guerras revolucionarias y napoleónicas -el último y uno de los mejores del libro-, Blanning averigua las razones de la victoria de la Francia revolucionaria contra la primera coalición, conformada más o menos por media Europa. Quien mejor explicó las ventajas de los franceses fue en su momento el que sería jefe de estado mayor prusiano, Gerhard von Scharnhorst, al escribir en 1795 un agudo paper. No lo conseguí, pero afortunadamente Blanning lo resume, en estos términos:
-La mejor posición estratégica de Francia permitía a los revolucionarios operar en líneas interiores
-Superioridad numérica
-Uso de tropas ligeras
-Comandos político y militar unificados
-La adopción de una estrategia coherente y agresiva al servicio del interés nacional y no dinástico
-Su mayor velocidad y energía
-Su despiadada aceptación de bajas ilimitadas
-Su aproximación nihilista de matar o morir, de todo o nada

La desesperación por estar rodeados de enemigos inducía al soldado a sacar coraje, al ciudadano a hacer sacrificios voluntarios, atraía recursos y apoyo a los colores del ejército. Asimismo Scharnhorst detectaba el orgullo emanado de la creencia en ser una civilización superior: "La nación francesa siempre se ha considerado el único pueblo ilustrado, inteligente, libre y feliz, despreciando a las demás naciones como incultas, bestiales y desdichadas".

Blanning reconoce el atractivo de la popular explicación pero prácticamente la rechaza por la inconstancia de la performance francesa, más bien un "desconcertante zigzag de victorias y fracasos y resultados ajustados". Sin descartar del todo el efecto de la ideología sobre la moral de combate, no obstante sería "absurdo suponer que cuando los ciudadanos-soldados eran derrotados se debía a que tenían un mal dia y no se sentían muy revolucionarios". Los efectos de la motivación, que tampoco les faltaba a los austríacos y prusianos, son difícil de probar y su argumentación se vuelve tautológica.

La conclusión de varios autores pasa por los números. Siempre que los aliados se presentaban a la batalla con un número aproximado o superior al de su enemigo, ganaban.
Donde Francia hizo la diferencia fue en un elemento cualitativo dado por la apertura de los cargos de oficial a comunes y el ascenso de quienes mostraban buen desempeño y lealtad, muchos de ellos jóvenes soldados profesionales con entrenamiento anterior a la revolución. Comparado con el del antiguo régimen, el ejército revolucionario se guiaba por criterios meritocráticos.
Quienes flaqueaban en convicción eran removidos y no pocos incluso guillotinados. "Los generales eran más propensos a morir a manos de su propio gobierno que como resultado de la acción enemiga".
-Op. cit Tim Blanning, pp. 639-642.