El otro día publicaron una
carta de lectores en la que la firma era más larga que el contenido. Decía:
Señor Director:
"La Orden de Malta, por su asociación argentina, expresa su categórico repudio a los atropellos perpetrados días pasados en la Catedral Metropolitana y organizados por un grupo en apoyo de vindicaciones particulares, al tiempo que hace manifiesta su milenaria pertenencia a Nuestro Señor Jesucristo y a su Iglesia Católica Apostólica Romana."
Soberana Orden Militar
y Hospitalaria de San Juan
de Jerusalén, de Rodas y
de Malta
Dr. Manuel I. Adrogué
Presidente
Emb. Dr. Eduardo A. Sadous
Canciller
Av. Santa Fe 1379, Capital
La orden de Malta no es un estado, pero es un sujeto del derecho internacional con personería jurídica que si alguna gravitación tiene por fuera de lo anecdótico, la debe al reconocimiento a ella dado por la mayoría de los países católicos. Al mirar tan ostentoso nombre recuerdo la lección de mi profesor de derecho internacional en la clase sobre personería jurídica. Nos decía el Dr. Malkassian que la orden de Malta no era casi nada de lo enunciado en el nombre. No es soberana (no es un estado); no es una orden militar (carece de personal armado) ni hospitalaria (no atiende enfermos), y tampoco está en Malta (mucho menos en Rodas o Jerusalén), ya que su oficina tiene asiento en el Vaticano.
Con todo, la Orden de Malta tiene el reconocimiento internacional que Kosorno tanto anhela. Kosorno aspira a ser un estado independiente, para lo cual requiere, según la definición clásica, un territorio, una población, y un gobierno. Para actuar internacionalmente precisará el reconocimiento de una buena cantidad de países (o bien de la ONU).
Ahora que Kosorno se declaró independiente, ¿qué hacer? ¿Reconocerlo, no reconocerlo? Por el momento diría de esperar, evaluar los costos del reconocimiento, y con el panorama más claro, hacer gestiones de modo que Argentina no sea el primer y único país en reconocer a Kosorno, pero tampoco el último. El periódo de espera y averiguación servirá para descubrir cuán dispuesto está Rusia a respaldar a Serbia, y en caso de ser real el apoyo a su protegida, cómo resolverá la protectora la disputa con EEUU. Por ahora hace bien la cancillería en mantener la prudencia. A partir de ahora estamos dispuestos a esuchar ofertas y/o presiones uno y otro gigante.