Cuando la Unión Soviética se disolvió a principios de la década pasada, cambiaron algunos símbolos del régimen anterior, como el himno. A instancias de Putin, en 2000 volvió el himno soviético con la letra modificada y en 2002 las banderas comunistas en los desfiles militares.
Los marines y los paracaidistas siguen usando boinas con la estrella roja, un símbolo que asimismo siguió vigente como escarapela aeronáutica de la Fuerza Aérea rusa, hasta que una ley sancionada en diciembre pasado ordenó su sustitución por una estrella tricolor.
La ilusión de desprenderse de este vestigio totalitario duró poco. Según un cable de AP, hace una semana la Duma rehabilitó la estrella roja incorporándole unas tiras del color de la bandera rusa.
¿Son sadomasoquistas los rusos, o se han vuelto todos bolches? Tendrá que ver con el sentimiento de patriotismo generado por el recuerdo de la Gran Guerra patriótica. Lo que es el poder de los símbolos, los mitos nacionales y la nostalgia de la Gloriosa Unión Soviética...
Estampada en la cola de un avión, para muchos rusos la estrella roja no representa hambre y genocidio, sino sacrificio y heroísmo ante la invasión.
Rusia no es el único caso de país que conserva símbolos fachos del pasado. Japón, pese a haber sido derrotado, ocupado y haber tenido que sobrellevar una severa reorganización de las fuerzas armadas y su rol en la sociedad, aún ostenta la bandera del sol naciente. La versión de la armada se ha conservado sin alteraciones desde 1889. La del ejército fue modificada desde el final de la segunda guerra.
