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viernes, septiembre 25, 2009

La rama alemana de los von Perini

Un alto ejecutivo de Siemens se llama Heinrich von Pierer, indudablemente está emparentado con Hugo.
Un dato genealógico: de los 63 tatara-tatara-tatara-tatara abuelos (algunos se repiten en uno y no en otro, por eso el número impar) de Nicolás II de Rusia (1868-1917), solo 1 tiene ascendencia rusa. Se trata de la gran duquesa Ana Petrovna (1708-1728), hija de una polaca y Pedro I (1672-1725), el sí el único que fue hijo de padres rusos. Por via masculina o femenina, se mantiene esta linea Romanov, pero desde otras familias ya no se incorporan más rusos. Son todos alemanes o en su defecto suecos o daneses. O sea que si todos estos tatara... fueron puros, aparentemente Nicolás tendría sólo cerca de 1,58% de ruso. Era un porcentaje muy menor, pero alcanzaba para transmitir el trono.
Arribo a la misma conclusión que en ocasión de hacer sudoku de reyes británicos. Las princesas alemanas estaban medio para rellenar. Dado que tanto en Gran bretaña como en Rusia lo vieron así, las casas reales de ambos paises terminaron estando muy emparentadas, como Von Perini y Von Pierer. En esta foto de 1894, cortesía de Iconic Photos, se puede apreciar a varios juntos, alrededor de la Matriarca Victoria.

viernes, julio 24, 2009

El estado militar fiscal

Dedicado al Maestro Doctor Hugo Perini

Me metí en la lectura de los primeros capítulos de The Fiscal-Military State in Eighteenth-Century Europe de varios autores, un estudio comparativo sobre la capacidad de los aparatos estatales del siglo XVIII de hacerse de recursos para la guerra. Fue una época de marcados contrastes entre décadas de conflictos amplios y prolongados alternadas con treguas de recuperación económica y diplomática. Sigo de aquí en más la explicación de Hamish Scott en cuanto a la relación de los estados militar-fiscales entre ellos.
Para hacer el uso más inteligente de su cuota de poder militar en función de sus recursos, los gobiernos debieron adaptar los sistemas de contabilidad mercantil a las necesidades del estado, en un moderno antecedente de la actual ciencia de las finanzas públicas y su herramienta esencial con la cual calcular los recursos y los gastos, el presupuesto.
Un elemento tan básico como las tablas de doble entrada no fue incorporado por los estados -y en algunos casos solo temporalmente- hasta entrado el siglo XVIII.
El primero en producir algo semejante a un presupuesto fue Colbert con su "Memoria sobre las finanzas", en la que, finalmente ignorado, desaconsejaba a Luis XIV emprender una guerra contra Holanda.

Recien merituada en el siglo de las luces, la importancia de la información estadística radicará en su incidencia sobre las decisiones de los gobernantes, como lo ejemplifica la actitud de Luis XVI de abstenerse de intervenir, debido al estado de bancarrota de la hacienda francesa y la amenaza prusiana, en la crisis política de Holanda en la década de 1780.
Claro que una constante actual no podía estar ausente allí: una cosa es estimar ingresos y erogaciones y otra muy distinta es percibirlos y administrarlos de modo de hacerlos llegar a destino, una dificultad agravada por la burocracia ineficiente y la multiplicidad de agencias de recaudación, particularmente en Francia y Rusia. Mucho más eficientes eran la recaudación en Gran Bretaña con impuestos especiales (excise) y el gasto militar en Prusia.
Tomando en cuenta un enfoque largo del siglo (1688-1815) caracterizado por el aumento de inflación y el crecimiento demográfico, los ingresos aumentaron pero a menor ritmo que el gasto militar. La noción de estado militar-fiscal en el plano interno acentuó la necesidad de agilizar la administración, dentro del ciclo de coerción-capital elaborado por y citado de Charles Tilly (cuya lectura tengo pendiente), mientras en lo exterior fomentó la competencia estimulando nuevas fuentes de financiamiento.

La primera gran experiencia en la contracción de deudas, la de Holanda, le permitió mantener cierto protagonismo en las relaciones europeas durante la segunda mitad del siglo XVII, hasta que el costo anual de los intereses desde 5,7 millones de florines en 1680 a 14,5 millones en 1728, lo obligó a reducir sus fuerzas armadas a una cuarta parte y perseguir una política de neutralidad. No obstante, los problemas financieros continuaron y para 1806 el pago de intereses insumía 41% de todo lo recaudado, 10 veces más que en 1640.
Las cuantiosas guerras de la monarquía Habsburgo llevaron a Austria a cuadriplicar la deuda entre 1700 y 1740 con 100 millones de florines, cuando la recaudación era de 22. En 1727 los servicios de la deuda representaban 27% del gasto anual. Por su parte, la guerra de los siete años arrastró a las finanzas austríacas más allá del límite:
The Austrian war effort was primarily funded by borrowing, and the state debt rose from 113 million florins to 285 million florins, seven or eight times annual revenue and 150 per cent more than the pre-war total.

Francia no estaba mucho mejor, pues a finales de los 1760s, su deuda se estimaba en al menos 2000 millones de livres, 6 veces las recaudación anual. Los gastos de repago consumían 60% de los ingresos, el doble que en 1753.

La deuda pública de Gran bretaña pasó de 16,7 millones de libras en 1697 a 40 millones en 1714 y 50 millones en 1720, aunque con una baja sucesiva de las tasas del 10 a 4%, posibilitada por el largo plazo de los préstamos, siempre garantizados por la confianza en una mayor recaudación tributaria (aumentada 7 veces en términos reales entre 1665 y 1790). La deuda nacional pasó de 2 millones de libras en 1688 a 834 millones en 1820. La deuda en Gran bretaña era 15 veces mayor que en Francia, y sin embargo el costo de pagarla era el doble en Francia (7,5% del PBI contra 3,8), aunque la deuda francesa era mucho menor (56% del PBI contra 182%).
Era Gran bretaña y no Prusia el quien más años pasaba en guerra:
Britain enjoyed plentiful and relatively cheap credit throughout her eighteenthcentury struggle with France and its allies. Thirty per cent of the costs of warfare were consistently met through such borrowing, and in the Seven Years War this figure approached 40 per cent. Only from the 1790s did it fall below 30 per cent.96 This structural advantage was why eighteenth-century Britain was able to be so bellicose and to fight for such extended periods. Counting the long eighteenth century as the decades from 1688 to 1815, the British state was at war for over half of this time: about 70 years out of 127. No other contemporary state, with the single exception of its great rival, France, approaches this total. By contrast, eighteenth-century Prussia, which unfairly enjoys a reputation for aggressive militarism, was fighting for a little more than one-fifth of this period. The Hohenzollern monarchy was undoubtedly a successful fiscal-military state – or rather a military-fiscal one98 – but until the 1790s it was also a power which sought to avoid warfare, and did so with some success.

Las consecuencias de la mayor 'aguante' de Gran bretaña fueron que pudo poner los términos en la mesas de negociación, a las que Francia en su crónica debilidad financiera oportunamente acudió primero (1748, 1763 y hasta 1783).
Otra consecuencia se desprende de la rivalidad naval. El costo de una actividad de capital intensivo (el promedio de vida de un buque de línea era 12 años) probó ser demasiado alto para la espalda francesa y el presupuesto y calidad naval se fueron reduciendo.
The resulting problems were particularly apparent during the Seven Years War, when the French fleet was first weakened by economies in 1758 and then, after a full-scale financial crisis in autumn 1759, completely disabled for the rest of the conflict by a shortage of money.111 The scale of these difficulties is apparent from the cuts made in the naval budget for 1760. In the previous year this had stood at almost 57 million livres, but for the next campaign Berryer, the naval minister, requested 40 million, was given authorization to spend only 30 million and actually received less than 24 million, representing little more than 40 per cent of expenditure in 1759 – a salutary reminder that allocations were often not paid in full, or anything like it. And, in any case, over half of this reduced sum was required to settle bills from the previous year.

El evidente deterioro llevó cada vez más a los ministros a concebir una estrategia de flotas combinadas con España, cuya sobre-dependencia de los recursos de américa lo hizo un aliado poco estable.
Prusia y Rusia fueron adoptando nuevos rubros impositivos como los impuestos especiales y el impuesto por cabeza, aunque proporcionalmente siguieron siendo más importantes las contribuciones en especie (granos, animales) y reclutas.
Para algunos estados, otra fuente de financiamiento eran los subsidios, principalmente provenientes de Francia y Gran bretaña como lo prueba, para el primero, el caso del Piamonte saboyano, y en el segundo, especialmente el de Prusia
During the Seven Years War the annual British subsidy to Prussia of £670,000 – even though it was only paid from 1758 to 1761 – contributed almost one-fifth of that kingdom’s total war costs and had the additional advantage of being paid in specie.

Durante el reinado de Federico Guillermo I (1713-1740) Prusia evitó incurrir en deuda alguna y su sucesor Federico el grande (1740-1786) apenas contrajo empréstitos internamente, manteniendo ambos el presupuesto equilibrado. Posteriormente Prusia tomó préstamos en la plaza de Amsterdam, como Rusia y Austria lo hicieron, además de allí, en las de Génova, Milán y Bruselas.
El ritmo de las guerras revolucionarias y napoleónicas impactó en las finanzas de todos los participantes, trayendo a la palestra a unos y noqueando a otros, provocando que en su transcurso hasta Gran bretaña debiera introducir un impuesto a la tierra. Pero el precio pagado por participar en las 7 coaliciones logró dejarlo posicionado como el mayor y quizás único ganador de la contienda.
Britain, of course, was the only state to be a member of every single coalition against France between 1793 and 1815. Financial resilience, together with the navy that Britain maintained, the subsidies it paid and, eventually, the army it despatched to fight on the continent, brought about the defeat of France. Britain’s foreign secretary, Lord Castlereagh, did much to shape the final settlement concluded in 1814–15 and to bring about the realization of british strategic and commercial interests. A t the same time, London was becoming Europe’s leading financial centre, as the French occupation of Amsterdam first weakened and then destroyed its role as a source of government borrowing. London’s rise and Amsterdam’s eclipse underlined the fact that Britain’s emergence as a E uropean and world power ultimately rested on the distinctive and uniquely successful fiscal-military state which it had evolved during the long eighteenth century, and on the Financial R evolution which had done so much to sustain this.

miércoles, octubre 15, 2008

Otros rusos


A mí al menos me sorprende que Brezhnev sea el lider más estimado de Rusia en el siglo XX. La economía empezaba a andar mal, pero muchos aun recuerdan de esa época cierta sensacion de estabilidad y seguridad. Si la grandeza es al precio de Stalin, no gracias.
(
Edwin Bacon-Mark Sandle, Brezhnev Reconsidered, Palgrave-Macmillan, p. 5)

Vean qué loca esta página. Ojeando los títulos y las fotos aguanté hasta la mitad. No pude más. Y eso que a partir de ahí empieza la parte dura.

viernes, mayo 18, 2007

Corrigiendo el curso

¡Saqué 10 en el parcial de laboral! Los orales no son algo en lo que me destaque, porque ante una examinación medianamente intensiva, muy fácilmente se desnudan las falencias de conocimiento que tanto estoy frecuentando. Con falencias como siempre, pero esta vez sin nervios, ante preguntas concretas y no existiendo problemas de interpretación, la modalidad que en varias oportunidades me dio rabietas, hoy devino beneficiosa. Cierto margen de indeterminación sobre el conocimiento evaluado siempre termina aprovechándose o sufriéndose. De los otros 2 parciales, con 6, a mi juicio uno merecía bastante más y el otro todavía no entiendo cómo llegó a tanto.
Una examinación verdaderamente exhaustiva, impracticable por muchas razones, en el nivel actual de conocimiento de los estudiantes dejaría a muy pocos en pie.

Verán que en las citas acudo seguido a los blogs de Mack y Marta (quienes no coincidieron en cuál de ambos Vargas Llosa prefieren -yo prefiero no opinar, me gustan ambos-). A través suyo encuentro, a la distancia, una forma bastante local y latina de percibir los acontecimientos en Europa. Hoy Europa mira con cierta perplejidad el fenómeno de una Rusia que sólo hace pocos años se está reponiendo del cimbronazo del cambio de régimen. Cambios tan bruscos pueden dejar atónitos a aquellos con interés en comprender el fenómeno, pero también alcanza, generalmente con mayor gravedad e incompresión, a los propios protagonistas. De modificaciones repentinas no es de extrañar que surjan a su vez nuevos vaivenes, como son los vivenciados por Rusia con afectación directa a su política y economía. El creciente autoritarismo encarnado en Putín ha llevado a suponer que este ex-agente de la KGB sacó inspiración de los peores hábitos encontrados en la historia rusa.
Llego entonces a un artículo, casi un obituario, sobre Yeltsin que, en perspectiva, lo coloca
como alguien que le dio a Rusia un mejor rumbo que el actual. Putin acaso traicionó a quien lo eligió para "cuidar" a Rusia, por supuesto Cheka style, en donde las comillas cobran especial vigor. ¡Que mal debe estar Rusia hoy para considerar positiva la presidencia de este borracho!. Y sin embargo Rusia nunca renunció, aunque el reinado relativamente moderado de Yeltsin haya dado otra impresión, a ocupar un rol preponderante en los asuntos mundiales y a manejar sus asuntos al estilo de la Cheka, la policía secreta cuyos orígenes se remontan a los tiempos de Ivan el terrible.
Hugo Pierini, un colaborador de Mack que viene aportando magníficas contribuciones, ha escrito una impresion de viaje sobre Rusia, donde esboza una línea de continuidad entre el imperio bizantino y la no menos imperial Rusia. Básicamente los zares serían los sucesores de los césares por título.
Teniendo en cuenta que Bizancio finalmente fue conquistada por los turcos, no puede verse sólo como un choque de intereses, sino tambien como una misión quizás mesiánica, la que llevó a un permanente enfrentamiento entre Rusia y Turquía durante largo tramo de la historia. Sultanes otomanos y zares rusos han chocado desde 1676 en 11 guerras. Mehmed II al conquistar Constantinopa en 1453 se proclamó Emperador romano y protector de la fé ortodoxa, el mismo credo que unió con el formato de iglesia nacional a los rusos. Pero como decíamos, razones dinásticas y religiosas no han sido las únicas, pues el choque de intereses entre países de tanto peso los ha llevado a disputarse la titularidad de países y pueblos sin voz. En lo que hace los intereses de Rusia, la agresiva proyección hacia los Balcanes y la búsqueda a toda costa de una salida al mar negro necesariamente debía implicar consecuencias conflictivas con el imperio otomano, de la misma índole que en la expansión hacia el Báltico hicieron inevitable el encontronazo con Suecia. Hoy Rusia tiene nuevamente conflictos, afortunadamente no bélicos, en el Báltico.
Hablando de Turquía, mi tocayo ha escrito un artículo sobre las contradicciones turcas.