lunes, agosto 29, 2005

A dish of maccarone

En estos días no me metí en el tema de Maccarone y todavía no estoy del todo informado, pero después de ver el programa de Mariano anoche voy a opinar. Él planteó una encuesta con opciones que no son mutuamene excluyentes, preguntando algo así como si importaba su vida privada o su aporte social. Con unos 10.000 votos, la encuesta terminó empatada 50 a 50. Supongo que eso más que el resultado verdadero, es un redondeo para que todos queden contentos. Muchos creerían tener la razón por estar junto al 51% y no al 49%, en un resultado igualmente parejo.
Digo que no son mutuamente excluyentes porque puede el obispo tener decoro en ser coherente con su prédica y no obstante ser socialmente valorado, como verbigracia, Juan Pablo II. Ahora, parece que la combinación en tela de juicio es la de la persona con una vida privada turbulenta, pero con ingente aporte social. Me pregunto entonces, qué tiene que ver uno con otro. ¿Qué me importa lo que hace una persona en su vida privada para juzgar su faceta pública? y segundo, ¿Qué me importa el aporte social que haga una persona para sondear su vida privada, suponiendo qme me preocupara su intimidad? La solución radica en no entremezclar los ámbitos, básicamente no ponderando ambos a la vez. Si, como voyeur, me interesa la vida privada de una persona, poco importa el aporte social que pueda tener o no el sujeto de mi obvservación. Por otra parte, ¿qué es el aporte social propiamente dicho? Algo que nos puede exculpar de cualquier decisión en el ámbito privado? No, algo que nada tiene que ver con lo privado, y como tal no se puede sopesar todo en la misma balanza.
En el mundo del heavy metal sucedió algo similar a esta historia. Rob Halford, cantante de Judas Priest, y no sin mérito denominado Metal god, conflictuado con una escena que pretende mostrar la imagen pura de hombría y machismo, reveló hace unos años lo que era un secreto a voces. Es gay!. ¿Esto destruyó su carrera? Contra las hipótesis de algunos, definitivamente no. Para ser franco a la mayoría de la gente no le interesa qué hace Rob Halford de su sexualidad, y su aporte social se puede relativizar. Pero hay algo que hace bien y es cantar, a la gente le atrae eso.
Con Macarrone sucede lo siguiente: unos tratan de que su aspecto privado sobrepase a su aporte social derrumbando todo, y otros pretenden resaltar su aporte social, y la verdad, es que ninguno de los 2 interesan, mucho menos contrabalanceados. Lo cierto es que la eclosión de casos como el de Macarrone da alimento a todo tipo de públicos, ya sea el que consume la Pronto, la Noticias, va a misa, es juarista, progresista, o lo que sea; hasta Clarin y La Nación le vienen dedicando varias tapas. Todos ven en él un pedazo que les pertenece y allí catapultan a alguien que es un mortal más, con sus defectos y virtudes, pero que en modo alguno implica poner unos del lado privado y otros del público. Tal juzgamiento sólo corresponde la propia conciencia de Macarrone.

5 comentarios:

Jorge dijo...

Me parece que en tu comentario omitís alo importante y que es lo que define todo para un lado de la balanza. Y es que este buen señor era Obispo! No es un miembro de una ONG. Es un obispo, que se supone se dedica en cuerpo y alma a su misión pastoral. Lo que incluye, tal como la Iglesia lo predica entre otras cosas, el rechazo al comportamiento homosexual y más en general el rechazo al sexo fuera del matrimonio. Así planteado me parece que lo que hace este hombre en su vida provada SI IMPORTA. Es más, este hombre casi no tiene por qué tener vida privada porque así lo eligió cuando hizo el seminario y se ordenó. Su función es dedicarse a Dios por sobre todas las cosas y a lo que predica el catolicismo.
Me parece que desde cualquier perspectiva (de un ateo o un católico) se entiende que este hombre tuvo un comportamiento equivocado. Por su actitud de tener un encuentro sexual siendo un sacerdote que debe mantener el celibato y además una persona notable como un Obispo de la Iglesia. Para peor este hombre parece que se aprovechaba del joven prometiéndole cosas que no le cumplía luego. O sea, un caradura. Y finalmente renunció cuando todo salió a la luz. Un verdadero hipócrita.
Por otro lado, me parecería genial que este hombre, que parece que tiene tantas dotes para la labor "social" (aunque parece que cuando se trata de su bolsillo es bastante amarrete, por los $ miserables que le pagaba a su partenair) estaría genial para involucrarse en una ONG u otra cosa. Pero ser sacerdote no es simplemente "pensar" en los pobres y por detrás pisotear lo que se predica.

MarcosKtulu dijo...

El post hacía alusión a Macarrone como persona. Entiendo que su investidura le otorga tal dimensión pública al punto de casi anular su vida privada, pero ésta úlima nunca deja de existir, ni en Macarrone ni en nadie. Está bien que cada uno regula su intimidad como le parece; es poca la intimidad de Silvia Suller por ejemplo, pero cuesta pensar en un ejemplo de alguien que no tenga ninguna intimidad en absoluto. Solo me viene un ejemplo de la ficción como el Truman Show de Jim Carrey, y en ese caso se divulgaba contra su voluntad, o mejor dicho contra su conocimiento.
Es grave que Macarrone actue contraadictoriamente a lo que profesa, de suerte que se obligó a comportarse de determinada manera. Pero esta obligación es de las que se llaman "naturales", que su incumplimiento no acarrea su responsabilidad, caso típico de la moral. Al obligarse con Dios, en última instancia sólo le rinde cuentas a Dios. Y aún si su credo fuera diferente o no lo tuviera, no somos quienes para juzgar sus decisiones personales. Incluso desde la fé cristiana se hace dificil juzgarlo con tantas doctrinas que profesan la reconciliación a través del perdon, de no tirar la primera piedra, que el justo peca 1000 veces (o algo así).

Jorge dijo...

me parece que te llenaron de spam...
volviendo a lo que decís, todo lo que indicás sobre el perdón cristiano se aplica aquí sin problemas. pero este hombre no puede conservar su función de obispo. tampoco apedrearlo. todos tenemos nuestras faltas y pecados y de ninguna forma pienso yo que sea más inocente (o menos culpable) que él. pero lo que hizo se contradice profundamente con su función! es eso a lo que apunto. es como un juez que cobra para condenar o absolver a un acusado ... o un gobernante corrupto... etc. etc.

MarcosKtulu dijo...

Veo que me dejaron spam para rato.
Los ejemplos que citás son delitos, contradicen a las leyes, por lo tanto es por la vía legal que habrá que recurrir, no obstante son muy difíciles (más no imposible) de probar esos cargos. Esos actos son moralmente condenables en sí mismos y además ilegales. En Macarrone sólamente son condenables en relación a su voto y a su discurso, y en el aspecto legal no sabría qué decirte, pues puede haber una respuesta a esto desde el derecho canónico y eclesiástico (que por cierto es una especie de derecho administrativo). La reprenda legal le llega en todo caso como integrante de un poder religioso, no como persona. En los primeros ejemplos la sanción en cambio es penal.

MissCharm dijo...

Yo creo que en el tema Maccarone se mezcla todo. Hay distintos temas: el celibato y por otro lado las cámaras ocultas y el derecho a la privacidad. Si el escándalo se agravó porque se supone que es homosexual es otro tema. Primero que nada, Maccarone es un obispo y está faltando a su ética y moral al no respetar el celibato. Muchos argumentan que un hombre no puede renegar de su condición de hombre, en todo caso eso desembocaría en uan discusión con respeto al celibato. Aun así nada justifica su conducta. Por otro lado, no estoy de acuerdo con Badeni (nota publicada en la Nación); nada justifica la violación a la privacidad.