martes, abril 17, 2007

El loco de Virginia Tech

Terrible la matanza en el Virginia Tech. Que suceda algo así en Rio de janeiro, Colombia o hasta Los Angeles no impresiona, pero al ocurrir el hecho en un campus de Virginia, quedamos huérfanos de explicaciones. No intervinieron en la terrible masacre pandillas, mafias ni guerrilleros. No hubo una participación activa del estado, aunque si la frecuente omisión de responder a tiempo.
No se puede culpar a un grupo o grupos importantes ni al estado, entonces queda la sociedad, además de no poder descartarse análisis individuales sobre la psique del asesino que den con sus motivaciones y posibles frustraciones.
Olvidémosnos que un caso pueda explicar a una sociedad toda, o que una sociedad toda (algo más plausible en otras circunstancias) pueda explicar este caso concreto. Decir que la sociedad norteamericana es violenta no aporta nada. Mayor participación, y por ende explicación a nivel macro, tiene la sociedad en la elección de personas como George Bush. Aún así, no delinean cada una de las ideas y operaciones del presidente. Y así como no pueden determinar el accionar de un idiota al que eligen, menos pueden hacerlo sobre el de un loco que no eligen.
Comparto el anhelo de Ramiro por dejar de escuchar sociología barata. La teoría del loco es menos vendedora que la de la sociedad victimaria, pero no se trata de vender historias, ni de dar explicaciones que no tenemos. Es legítimo buscar los denominadores comunes a las mayores masacres, sólo que no debe hacerse ignorando particularidad e irrepetibilidad de cada hecho.
Los móviles del asesino en Columbine pueden o no ser parecidos a los del de Blacksburg. Pero aún si coinciden no son lo mismo y no se los puede asimilar. Si poco tienen en común, es facilista poner a la sociedad como máxima responsable.
Tal vez registremos un nuevo embate contra la tenencia de armas; existe la idea de que sin armas entre los particulares no ocurrirían matanzas, tesis que presupone la posibilidad de desarmar a la población toda. Por otro lado, está la idea de que como no puede (jurídica o fácticamente) desarmarse a la población; deberá reforzarse la tenencia misma en aras de la defensa personal y de terceros; que no hubieran muerto 33 personas si uno de los involucrados incapacitaba primero -y por los mismos medios- al tirador. No deja de ser cierto lo que señalan los usuarios de armas en cuanto a que los primeros en violar el supuesto ejercicio monopólico de la fuerza del estado son los criminales, a quienes se les facilitaría la tarea si sus víctimas no tuvieran medios para defenderse.
Por otra parte, daría la impresión que una mayor disponibilidad de armas aumentaría el riesgo de acercar un elemento peligroso a las manos de una persona síquicamente inadecuada para asumir su exclusivo empleo en defensa propia. Tal aparenta ser la preocupación toda vez que los dedos de un niño o adolescente (personas propensas a la inestabilidad emocional o la incompresión de sus actos) llegan al gatillo de un arma que no ha sido debidamente resguardada. Cualquier decisión, sea la de armarse o la de desarmarse, supone un riesgo. Para un político sería prohibitivo pronunciarse por una u otra. ¿Lo quieren matar? Ármese, diría uno. ¿Lo quieren matar? Que ud. y el atacante entreguen todas sus armas, diría otro. La tenencia de armas es regulada por cada estado, pero de los labios de ningún político con aspiración presidencial saldrán abiertamente, más no sean como opinión, alguna de esas recomendaciones. De modo que, en conclusión, posiblemente no suceda nada. Los usuarios de armas seguirán diciendo que están en su derecho, y los anti-usuarios seguirán diciendo que los usuarios legítimos deben responder por (y no a) las tropelías de los ilegítimos.

7 comentarios:

Iván dijo...

Al parecer en Virginia se había prohibido hace no sé cuánto tiempo, aunque no mucho, la tenencia de armas por parte de universitarios.

Anónimo dijo...

El puntapié inicial de este blogger es la masacre en Estados Unidos, como bien señala Marcos sucede también en Colombia, Río de Janeiro y Buenos Aires. En los países del sur se lo naturaliza, es común y pasan inadvertidos. En contraste, en el Norte (países avanzados)principalmente estos hechos son visibles y es tema de agencia comunicacional.

No hay que caer en el círculo vicioso de: porque la sociedad está armada hay violencia, y si la sociedad civil no está armada no va a haber violencia.
En un principio es la ley, quien se debe acatar y cumplir la sociedad. Desde el vendedor de armas haciéndole al comprador el análisis psicológico, comprobando para que la quiere. Y no hacer la vista gorda sobre quien la compra y qué utilidad le va a dar.
En la sociedad entera hay violencia y es un deber ser culminarla. Tiene que haber políticas de estado.

Me parece perfecto que se abra el debate y no quede como una charla de café o tomando cervezas en alguna esquina.

Guillermo

Fabiana Bump dijo...

El caso no tiene nada que ver con que haya o no permiso de tener armas.

Guille dijo...

Es exactamente la diferencia entre que mueran dos, y mueran 33 con veintipico de heridos.

Cuando no se le permite a la gente defenderse, los buenos mueren.

Jorge dijo...

No me parece que la culpa sea por que la sociedad civil esté armada. Más razón le encuentro a aquellos que señalan al estilo de vida de la sociedad.

Marta Salazar dijo...

yo pienso que el problema va más por este lado:

http://alemaniasociedad.blogspot.com/2007/04/los-trastornos-de-los-nios-en-alemania.html

y, además, cuando se olvida que "hay que educar en el respeto a los otros seres humanos, a las otras personas"... si no lo transmitimos a las generaciones jóvenes habremos fallado, como tantas generaciones antes que nosotros.

Saludos querido Marek!

Iván: lo que se había prohibido era llevar armas de fuego a clases... bastante razonable, por lo demás.

Le encuentro la razón a Jorge, sin embargo, me pregunto cómo una sociedad altamente tecnológica y bien organizada, como se supone que es la gringa, pueda seguir teniendo reglas tan propias de los colonos putiranos de no sé qué siglo y sostener que tener armas es un derecho garantizado constitucionalmente... lo que significa que no haya ni restricciones, ni control sobre la tenencia, transporte y traslado de armas...

Iván dijo...

Marta la regla no permitía llevar armas en el campus, no en la clase.