viernes, marzo 30, 2007

300 overloaded


Si tenía ganas de ver Conquistadores, bastante más tenía de ver 300. La lucha entre espartanos y persas en las guerras médicas sirve de excusa para mostrar buenas dosis de violencia épica. El único compromiso es servirse de la historia como insipiración, en lugar de representarla con justicia. Dicha la relación entre historia y ficción, (reconocida por el mismo director, Zack Schnyder), resta evaluar la película por lo que ofrece en entretenimiento y no en fidelidad a los hechos.
La sola enunciación del hecho tratado, tal como llega a nuestros dias, sobre 300 espartanos que hicieron frente a medio millón de persas reviste caracteres mitológicos. La principal fuente que tenemos de la batalla de las Termópilas es Heródoto, quien, a diferencia de Tucídides y su Historia de la guerra del Peloponeso, no vivió el episodio (sólo tenía 4 años en el 480 a.C) de modo que se lo contaron.
Unos miles de años después Frank Miller hizo una vistosa historieta (o comic) situada en la batalla de las Termópilas, y fueron apenas 10 años más hasta que saliera 300, la producción cinematográfica que jura fidelidad a las modernas y fantasiosas láminas de Miller.
300 es como un postre o una pieza de repostería sobrecargada de su ingrediente más especial: la crema o el dulce de leche, tratándose de un alfajor, merengue, torta, flan, budín, panqueque, o dessert de preferencia. ¿Por qué es un postre? Porque por sí solo apenas sirve como un deleite, más no como la finalización de un plato fuerte, quizás antecidido a su vez por una entrada. Es un postre, rico, pero no es lo mismo sin un plato principal, exigencia mínima indispensable de una comida completa, como también lo es cada elemento constitutivo de una película completa.
¿Y por qué está sobrecargado el dulce de leche? Porque es exagerada. La cuota extra de violencia satisfará al fanático del dulce de leche, pero empalagará o aburrirá a otros compensales en búsqueda de un reparto más proporcionado de los ingredientes. La sangre corriendo a borbotones tiñe de rojo la mayor parte de las escenas de acción, repletas de decapitaciones y mutilaciones. La exuberante fotografía y la animación aprovechan tanto los recursos como para colocarnos constantemente en las mejores tomas, con seguidas desaceleraciones en slow motion para captar la acción con el lujoso detenimiento de un comic.
A quien no guste el dulce de leche (o sangre), no ha de ver esta película; la incertidumbre cierne sobre quien está inseguro sobre su atracción por el dulce de leche (nuevamente, sangre) en forma desproporcionada. Para los dudosos, la máxima "mejor que sobre a que falte" puede resolver el empacho, evitando así privarse de la enjundiasa violencia de notas, como dije, mitológicas.
El desarrollo de la batalla se transmite como una cinta transportadora de especímenes de los confines del imperio Persa llevados mecánicamente hacia las fauces espartanas, hábilmente filosas como para rechazar uno y otro intento de forzar el paso. A pura proeza son eliminados contingentes de infantería liviana, caballería, rinocerontes, elefantes, "inmortales", gigantes, al tiempo que circundan al campo de batalla otras criaturas ostensiblemente deformes. Todo es exagerado.
Aunque la inspiración provenga de un aconteciento histórico dibujado en formato literario, no hay mucha historia. Los diálogos son excesivamente llanos. No hay espacio para abarcar dramas multidimensionales; las conversaciones, a través de los personajes que las protagonizan, tienen 2 planos como el arte de historieta. Buenos/malos, valientes/temerosos, leales/traidores. Sirve a los efectos de simplificar la trama y allanar el camino a la expectante acción, pero desilusionará a los toman a la profundidad como parte del entretenimiento.
Se deja ver cierta división Occidente/Oriente. Muchos la vieron en esta película, y por esa razón la consideran ejemplar. Otros detectaron la división y reprobarón así la película, por estar contada desde el punto de vista griego/occidental (¿cómo pueden ser occidentales los griegos si no eran cristianos ni judíos?). No tardaron en tildarla de racista, fascista y republicana (ver la crítica de Clarín).
Me interesaba la opinión del helenista y occidentalista Victor Davis Hanson, a ver si compartía y celebraba la dicotomía hemisférica de la película aplicada a la problemática actual. Por más tentador que resulte, sorprendentemente no lo hace. Nobleza obliga. Además nos recuerda que algunas de las frases más cursis y hechos violentos están en las misma fuente de Heródoto. Resalta, asimismo, la tradición democrática (aun del oligárquico Esparta) y crítica de los griegos, ausente en el Imperio. No obstante, esa discusión sobre las profundas diferencias culturales excede ya el fondo de la película. Creo que más allá de la entretenida acción, algunos aspectos culturales fueron bien representados:
-La enorme ostentación de la corte persa. Los griegos sólo pudieron dar cuenta de la riqueza persa con la conquista bajo Alejandro.
-El respeto de los griegos por la ley. La ley es el designio de los dioses, así pues, inviolable. Leónidas queda al final disuadido de llevar el país a la guerra, hecho prohibido durante el periódo de festividades. Lleva, en cambio, un contingente como guardia personal para detener a los persas en las Termópilas y con su sacrificio ganar tiempo. Pocos días después la flota persa es destruída en Salamina por los atenienses, y al año siguiente un ejército conjunto de griegos liderados por Esparta destruye a los persas en Platea.
-La férrea disciplina militar de Esparta: la preparación del guerrero espartano comienza antes de nacer, a través de un proceso que han calificado de eugenésico. 300 comienza precisamente cuando el bebé Leónidas es examinado para decidir si será arrojado por el monte Taigeto, o andará la senda de guerrero. Con cruento entrenamiento, adquiere un físico y habilidad extraordinarios. Las primeras escenas en las Termópilas con maniobras en formación de falange dan una buena idea de cómo combatían los griegos.

Una película muy entretenida, como un flan con triple carga de dulce de leche. Pero te debe gustar el dulce de leche.
3/5
Crítica de La Nación: 2/5
Crítica de Clarín: 2/5
Crítica de Pagina/12: 4/10
300 en Wikipedia

3 comentarios:

Alejandro dijo...

En lineas generales coincido. Acabo de publicar mi propio post sobre la película, negando la intencionalidad política que algunos le imputan.

Marta Salazar dijo...

hola hola! ayer en la noche conversábamos con unos amigos y decidimos verla el martes, aunque muy convencidos no estamos... llevamos una racha de películas pésimas y nos gustaría ver realmente algo bueno.

Gracias! Completísimo y buenísimo tu comentario sobre la película, desde todo punto de vista!

Está demás decir que te pongo de inmediato un link?

Agustin dijo...

Muy bueno Markus, justamente estaba esperando tu "review" de 300. Gracias!