martes, enero 23, 2007

Derecho al piquete

¿A partir de hoy vamos derecho al piquete? No, eso ya venía de antes. No hace falta que vayamos: ya está. Y como comenté, iba a seguir estando aun cuando el arbitraje de la Haya le fuera desfavorable. Lo que trascendió hoy fue el reconocimiento internacional del derecho al piquete. Aunque los piquteros desde el inicio de su modalidad siempre se quejen de que los reprimen, en rigor nunca se les ha negado en el plano interno la posibilidad de cortar rutas y calles. No es que nos debamos extrañar que algo así suceda en Argentina, donde siempre se ha puesto en tela de juicio no sólo la práctica sino que la noción misma del derecho. Los piqueteros existen porque están insertos en una sociedad con políticos y jueces que los avalan. Si los actos de los piqueteros tienen un vaho de legalidad es porque son condignos con la genuflexión de los políticos, que a la hora de adoptar criterios sensatos en torno al respeto de la ley han perdido el rumbo. A su vez, como destacaba Alberto Medina Mendez la inmovilidad de los jueces importa un piquete mismo.
Como los políticos han perdido el criterio y los jueces no asumen el peso que les toca, es el planteo por el conflicto con Uruguay el que iba a permitir a los componedores de La haya expedirse sobre el tema como oportunidad de retornar a la sensatez, sin tener que luchar internamente con la desviación, la realidad paralela, que acusan los funcionarios argentinos.
El mentado retorno a la sensatez no sucedió, y al rechazar la medida cautelar pedida por Uruguay, la CIJ expresó el primer pronunciamiento internacional favorable a los piquetes. Hasta ahora los piquetes eran sólo un delirio argentino, con secuelas negativas hacia Uruguay. Ahora podemos confortarnos de que el delirio ya no es sólo argentino, o alternativamente, que no se trata de un delirio. Según la Corte tampoco existirían secuelas negativas, motivo por el cual rechazó el pedido. Recordemos que en general las medidas cautelares tienen dos requisitos: verosimilitud en el derecho (apariencia de que el derecho que efectivamente exista) y peligro en la demora. Fuera de duda la existencia del derecho que asiste a Uruguay de tener libre su comunicación con Argentina, el segundo requisito es el que vino a faltar cuando se denegó la medida por no provocar los piquetes un "perjuicio irreparable". Los cortes se han prolongado tanto que ya no se los ve como una medida contraria a derecho sino como una vía de hecho apoyada en la defensa de en un derecho en discusión. La inexistencia de un peligro no quita realizar un ulterior pronunciamiento sobre los cortes al decidirse el fondo de a cuestión, pero de momento la Corte prefiere dejar las cosas como están, evadiendo el riesgo de favorecer al que al final pueda resultar perdedor. El razonamiento parecería ser el siguiente: "Si aguantaron meses con cortes, que aguanten un poco más". Evitar poner una cortapisa al piquete sólo porque ya ha sido utilizado extensivamente y el peligro ha dejado de serlo para convertirse en daño, no siempre del todo mensurable, es prácticamente consagrar al piquete como derecho.
Si hubiera decidido a favor de la medida cautelar, la Corte habría tenido algunos problemas para instrumentarla. En principio, no podía escapar a su conocimiento la intención de los asambleístas de negar la jurisdicción, en razón de que la única autoridad a la que responden es la que emana de su propia asamblea. Si vencer la contumacia del perjudicado por la medida es difícil, más enrevesada es la tarea de exigir que la ejecute aquél sin interés alguno en hacerlo por el enorme costo político interno que representa.
Un gobierno que en el plano interno se ha abstenido de tomar cartas en el asunto no es sencillo de ver como el órgano propicio al cual mandar a cumplir una resolución que de antemano es desconocida por el cuerpo asambleario de Gualeguaychú. Es un problema del que adolece el derecho internacional: la falta de ejecutoriedad puede tornar irrisorios los derechos. No creo que previo imponer alguna sanción, la ONU desplegaría una fuerza para despejar el puente, aunque debería, pero mejor ahorrarse el escándalo, denegar la medida cautelar, avalar todo lo actuado por las partes, y esperar el fallo. En La Haya no piensan tan distinto que acá; no hacer ola, lavarse las manos, no interferir, declararse incompetentes, son todas frases que se escucharon en medios y en la calle con alcance de considerandos. La calle opina como la La Haya o la Haya como la calle. Hoy los piqueteros por primera vez se sintieron verdaderemente atendidos en su derecho al piquete. Queda por ver si la soberanía de Uruguay para realizar este emprendimiento es tal.

12 comentarios:

Destructor de Mitos dijo...

Los asambleistas representan el individualismo llevado al extremo. Y por eso me caen bien.

Aunque muchos de sus líderes tengan discurso socio-progre-zurdolistoide, lo que los lleva a movilizarse es una cuestión personal, actuando al grito de "YO no quiero las papeleras". Por una vez, les importa muy poco lo que digan los gobiernos y lo que es mejor para el Estado.

Johnny Leengham dijo...

La cosa, Destructor, es que puedo venir YO con un AK47 y decir: YO sí quiero a las papeleras, YO sí quiero cruzar el puente, y por lo tanto YO los voy a cagar a tiros sin no me dejan.

Destructor de Mitos dijo...

Es una opción Johnny. Pero pensá que ellos probablemente tengan más AK47 disponibles que vos.

Por otra parte, me parece que con su accionar intentan evitar un mal potencial (aunque remotamente probable) sobre sus cuerpos. Habría que vivir en Gualeguaychú para entender porque cortan rutas. No creo que lo hagan muy gustosamente, y es por eso que no los condeno.

MarcosKtulu dijo...

Martín, que su democracia directa y desobediencia al estado no te engañen. El accionar es de ellos es violento, perjudica a los propios compatriotas y hermanos uruguayos antes que al estado argentino, y la manera que pretenden arrastrar al resto del país en ese conflicto no deja verlos más que como una minoría colectivista.
Si realmente hubieran querido joder al estado hubieran dejado de pagar los impuestos.

LoboGris de Lothlórien dijo...

Destructor,

nunca voy a estar de acuerdo con tu opinión al respecto. Me resulta mucho más consistente con la filosofía liberal lo que dice johhny o marcos.

Marcos,

como opiné en el blog del analista, yo creo que la haya aplicó el mismo criterio para dar su veredicto en relación a los piquetes argentinos y en relación a las pasteras: la soberanía.

Estoy de acuerdo con el tribunal de la haya. No me parece bien que un tribunal internacional deba tener ingerencia sobre lo que cada país hace dentro de su país.

Igual me parece de lo más hipócrita la actitud de los piqueteros, que cuando la justicia falla en su contra, no vale. Pero si falla a su favor es un triunfo.

El problema de los piquetes es un problema argentino, no bilateral, y es mucho más preocupante lo que puede provocar en la sociedad argentina que lo que nos puede afectar a los uruguayos, que en realidad es poco y nada, dado que uruguayos y argentinos se las han arreglado para transitar de un lado a otro a pesar de los piquetes.

La imposición de la razón por medio de la violencia, y la idea de que la justicia debe ser respetada sólo cuando falla a nuestro favor, es un problema gravísimo que si no se controla va a seguir creciendo y terminar en algo peor. Y por eso nunca voy a estar de acuerdo con destructor.

Por más anarquistas que seamos, una sociedad sólo puede existir si cada individuo respeta sus reglas, le convenga o no.

Entonces, que el fallo de la haya no les haga perder de vista dónde está el problema: el problema está en argentina, y el problema lo tienen que empezar a resolver ustedes. No esperen que un organismo internacional les resuelva el problema, porque no lo va a hacer.

La sociedad argentina tiene que madurar por sí misma, no a instancias de un paternalismo internacional.

Destructor de Mitos dijo...

Lobo, Marcos: no entiendo porque piensan que mi opinión no es "liberal". Después de todo, los asambleistas son una agrupación espontánea. Es acción individual sin coerción. Y no creo que pueda calificarse de "violenta".

Hay que considerar el marco: acertada o erróneamente, los tipos piensan que las papeleras les van a joder la vida. Cortan rutas porque creen eso, y ven que es la única opción para ser escuchados. Es auto-defensa. Y es un mecanismo de auto-regulación social, sin intervención del Estado.

Eso no quiere decir que me encanten los cortes y la manga de izquierdistas que seguramente los estimulan (preferiría que no existieran).

Simplemente es un análisis cuasi-sociológico.

LoboGris de Lothlórien dijo...

Destructor,

en tus argumentos veo un par de problemas. En primer lugar, los efectos prácticos de ESA clase de autorregulación.

Si todos utilizan esa clase de autorregulación, cada vez que hay que resolver diferencias todo se convierte en una batalla campal. Si no llegó a tal es porque el resto de la sociedad no los combate con los mismos métodos. Entonces, bajo esa forma de autorregulación, tenemos dos alternativas prácticas posibles:

1) batalla campal
2) los prepotentes tienen de rehen a la sociedad.

Autoimponerse leyes y respetarlas para poder convivir en sociedad también es una forma de autorregulación, que lleva a la convivencia pacífica, y eso no necesariamente implica que un estado imponga nada. Que haya alguna instancia de justicia y otra que la haga respetar, eso sí. Pero no implica la existencia del estado.

El otro problema es que ellos no tienen ninguna intención de formar su propio espacio de autonomía. Yo estaría de acuerdo contigo si ellos tuvieran intención de formar su propia jurisdicción legal y limitaran sus acciones a esa jurisdicción, es decir, si su intención fuera el separatismo. Pero no es esa la intención de ellos.

En ese caso, ellos se regularían por sus propias reglas, y si a ellos les parece bien vivir bajo esas reglas, todo bien. Y el estado argentino no tendría derecho a hacer nada. Pero recíprocamente, el estado argentino tampoco tiene por qué apoyarlos o protegerlos.

Pero esa no es su intención, ni de cerca. Ni siquiera son capaces de concebir esa opción. Ellos exigen que se utilicen las leyes, las estructuras y los recursos del estado en su favor y protección, pero no respetan las leyes y estructuras cuando no les conviene.

Destructor de Mitos dijo...

Lobo, donde ves la "batalla campal"?
Es simple: los tipos creen que hay una amenaza para su vida, y hacen algo para evitar el daño.

Yo no digo que ese daño vaya a ocurrir. Simplemente que si ellos lo ven así, es lógico que actùen como actúan.

Y, repito, no me parecen tan violentos. Esa es una exageración algo derechosa.

Si de verdad quisieran una batalla campal, ya hubiera cruzado el rio para ponerle dinamita a los cimientos de las papeleras.

Candelaria dijo...

Permitanme discrepar. Este tema me tiene muy afectada porque recientemente viví la angustia de no saber si podía viajar a PUnta porque los de Gualeguaychú me querían cortar Buquebus. Además amenazaron con impedir que los pasajeros suban a los barcos, y tirarles huevos.

¿Acaso eso no es violencia?

Desconozco lo que pasa en la zona del Puente porque a Dios gracias mis tierras no están para esos lados, pero me han contado relatos bastante tenebrosos sobre los ambientalistas. Gente que no la han dejado cruzar para ir a un velorio, gente enferma que no la dejaban cruzar, a una señora la obligaron a cruzar en silla de ruedas porque no querían dejar pasar el auto. También me enteré de que a muchos uruguayos los han maltratado en Gualeguaychú. Hay comercios donde ya no los atienden.

Yo no necesito haber vivido en la alemania nazi para formarme una opinión, tampoco necesito vivir en Gualeguaychú para saber que esa gente no me gusta. No generalizo, porque no creo que todos sean iguales, pero tampoco me voy a solidarizar con su reclamo ridículo. Ellos no tienen derecho a impedirme el paso a ningún lado, a mi ni a nadie. Vamos por muy mal camino si dejamos que cualquiera por ignorancia limite los derechos de los demás.

No se cual será tu idea de mito, para mi es claro que son fascistas.

LoboGris de Lothlórien dijo...

destructor, me leiste mal.

yo no dije que hay una batalla campal, ni que eso sea lo que pretenden los piqueteros.

Lo que dije es que si TODOS aplicaran los métodos de los piqueteros, sería una batalla campal.

Y también te mencioné las dos alternativas posibles:

1) una batalla campal (en caso que todos aplicaran los mismos métodos para lograr sus objetivos)

2) o que los prepotentes tomen de rehén a los demás.

En el caso en discusión, lo que se está dando es la segunda alternativa. Si no se da la primera, es justamente porque los afectados, los rehenes, no aplican los mismos métodos que aplican los piqueteros.

LoboGris de Lothlórien dijo...

Entonces, como conclusión, justificar los medios que utilizan los piqueteros para sus propósitos es justificar que los prepotentes pasen por encima de los derechos de los pacíficos.

O sea, la dictadura de los prepotentes.

Y eso no se puede admitir en una sociedad que pretende vivir pacíficamente.

Destructor de Mitos dijo...

Lobo, me parece que los tipos toman medidas de acuerdo al daño que temen.

Obviamente, el piquete no sería lógico si el problema fuera menor. No hay que perder de vista que no cortan rutas por gusto, sino porque no tienen muchas opciones.