sábado, enero 27, 2007

Seguimos con Don Jose de San Martin


El post de Bolivar en sus comentarios terminó tratando más sobre San Martin que sobre el tema original. Los posts de Diego y el mismo artículo de Garcia Hamilton me recordaron a una excelente entrevista a este que leí hace tiempo en que habla, para variar, de San Martin. Por fortuna recuperé el link, muy recomendable.
Me siguen pareciendo distintos San Martín y Bolívar, pero puede ser porque soy argentino y no consigo despegarme de la mitología del "padre de la patria", o lo que yo llamaría el mentor de una osada campaña militar para asegurar la independencia argentina alejando el combate de Buenos Aires y terminando con la apoyatura realista en el vasto territorio del ex-Virreinato del Rio de la plata. San Martín tenía sólo ese en mente, y el resto, incluyendo su poder personal, le importaba poco y nada (aunque se aceptan donativos). Claro que enajenarse totalmente de la política local tuvo su contrapartida: un duradero conflicto por divisiones internas que sólo se zanjaron 40 años después de superar la anarquía, dictadura, guerra civil, guerra exterior, bloqueo y demás obstáculos más complejos que los vencidos por San Martín en la meteórica búsqueda de la independencia.
Los líderes independentistas a su regreso en general no fueron muy bienvenidos y tuvieron que exiliarse para escapar al caos que sobrevino a la disgregación española. O'Higgins murió en Lima; San Martín en Boulogne-sur-Mer; Bolívar embarcándose en Santa Marta hacia Europa, mientras su lugarteniente Sucre era asesinado camino a Perú; Artigas en Paraguay. También fueron asesinados tanto el salteño Güemes como el chileno Jose Miguel Carrera. Los historiadores de principios del siglo XX deben haber sentido estos súbitos o desterrados ocasos como injusticias y a su turno ensalzaron las entonces olvidadas figuras al punto de deshumanizarlas de tanto bronce que a su honor le fundían.
Quién sabe si en sudamérica no se podría haber hecho una separación más ordenada, sin tanta sangre, algo como lo que varias colonias inglesas consiguieron de su metrópoli tras décadas de gradual transición en procesos caracterizados por una paciente negociación y un creciente aprendizaje de las experiencias propias como ajenas. Pero la melánge cultural de donde abrevaron nuestros líderes no demandaba otra cosa que cabalgar hacia la gloria, preferiblemente militar. El prestigio de la ilustración borbónica y su mercantilismo obsolescente, la virulencia de la revolución francesa y finalmente la gloria a todo o nada de las guerras napoleónicas, todos evocan imágenes difíciles de asociar con la búsqueda de soluciones intermedias, con los juegos de suma positiva. El gris y frío arreglo dialogado no va al óleo ni a los anuarios de campañas militares. Lo común es bosquejar con carbonilla, pero lo decisivo es el coloreo: al lienzo le sienta el rojo.
Un dato: en los primeros 75 años de su independencia, Perú sólo tuvo 3 presidentes civiles.
Otro dato más: después que Justo entregara el poder en el 1938, Carlos Menem fue el único presidente democrático que terminó un gobierno.

6 comentarios:

Alejandro dijo...

Hay que ver hasta qué punto las independencias pacíficas de las colonias inglesas no fueron consecuencia de las guerras de independencia americanas (incluyendo la de EEUU). La independencia gradual puede haber sido una acción para prevenir una serie de guerras globales que hubieran desangrado al imperio británico. Por otra parte, ya entrado el siglo XX Inglaterra enfrentó violentamente a movimientos independentistas tan disímiles como el de Palestina (encabezado por las milicias del Irgun) o el de la India (con Gandhi como cara visible). No creo que estos países no hubieran preferido independizarse "a la canadiense". En algunos casos, la independencia le serviría a Inglaterra, en otros no.

Jorge dijo...

Algunos por ahí sostienen que la historia de un país es la base de su futuro, se ser así, y si damos como cierto lo que planteas en el post, ¡valla futuro el que se nos viene!

Marta Salazar dijo...

yo, sinceramente pienso que el link está levemente mal puesto, para mí que es éste:

http://www.almargen.com.ar/sitio/seccion/entrevistas/ghamilton/index.html

Oye y si conviertes este artículo (tal vez con algunas explicaciones para quienes no sabemos mucho del asunto) en una artículo para Planisferio?

Sls!

Dieguistico! dijo...

Marcos, disculpame, pero voy a seguir pegándole al Gral. San Martín (siguiendo a Garcia Hamilton). Parece que el padre de la patria no la pasó para nada mal en Francia, no era pobre como se quizo hacer creer después ni mucho menos, vivía bien, e incluso logró que Rosas nombre a su yerno como embajador, a cambio de regalarle el "mítico" sable que usó en sus campañas. Es decir, no era políticamente neutro, sino que tenía sus negocitos con el restaurador de las leyes. En definitiva, para mi San Martín era un argento cien por ciento, como los de ahora, sólo que exageradamente ensalsado por la historia.

MarcosKtulu dijo...

Mal no vivía, tenía una mansión, de la cual hay una réplica en palermo chico.
Pero qué tendrá este país para que San Martin viviera más tiempo en el exterior que en Argentina?. Más allá de los negocios que pueda haber hecho allá, ¿te suena Dorrego, Facundo Quiroga, Marco Avellaneda, Lavalle, Urquiza, etc?

Anónimo dijo...

buano yo no se mucho d ehistoria pero me gustaria saber y no esta muy completa muy lamentable!

deveria tener una parte resumida y otro con cada uno d elos dettales...!