domingo, noviembre 04, 2007

Que noche Bariloche

Ayer fui a La Trastienda a ver ¡Que noche bariloche!, la obra teatral de Diego Capusotto y Fabio Aliberti. Fui con mucha expectativa porque a la gracia de Capusotto no le conozco límites. Por más que en vivo actúa de maravilla, me sorprendió, sin embargo, no haber podido alcanzar el mismo clímax de jocosidad que con sus mejores sketchs en televisión. Aunque las ideas no estén al mismo nivel de los videos de Peter, la usina de Capusotto-Alberti da siempre con buenas ideas.
Hay una pantalla desplegada donde se muestran videos e imágenes con las que los protagonistas interactúan en ciertas rutinas, así como se proyectan cortos mientras los artistas se cambian. Uno de estos cortos, por ejemplo, se titula "la caída de Perón en el 55", y consiste en un Perón que, viajando en el colectivo 55, al bajar se tropieza y cae.
Cuando las proyecciones pierden protagonismo, cierne la atención sobre la actuación de Capusotto, Alberti y 2 actores de reparto. La destreza de Capusotto en sus proezas no tiene parangón: este actor de profesión convulsiona en risas al público con la sóla aparición en escena, y más adelante apenas al hacer unas muecas. Capusotto sabe aprovechar al máximo el recurso de la mímica, como recordarán quienes vieron su sketch de Guillermo Mimo, hoy Mimo Páez. Pero la hiperactividad en escena no se limita a la gesticulación. Grita, imposta, habla corrido -intercalando pausas en sí mismas graciosas-, toca la guiatarra, canta, bromea con sus compañeros y con el público. Fabio Alberti es, en comparación, mucho más limitado en recursos, no obstante lo cual, la relativa falta de lucimiento no redunda en falta de disfrute para la mayor parte del público, íntimamente identificada con personjas como el de boluda total.
Hay todo tipo de chistes en todas las formas. Lo que no se deja perder es la cadencia. Todo el tiempo una ocurrencia, hasta de los dos extras, nos recuerda que estamos en un show humorístico, incluso cuando por momentos la presentación de un sketch pretende seriedad, y todo atisbo se rompe de inmediato gag en mano. En la primera proyección se empiezan a dar cifras siniestras sobre los muertos en las guerras. Muertos en total, en en los últimos dos siglos, en el último siglo, en la última década, en la última semana...todo muy serio con imágenes de desolación, cuando el relator nos dice que aún así, la tecnología nos ha reportado otros tantos beneficios: enseguida ruedan imágenes de distintos tipos exóticos de bicicletas, como el monociclo, la avestruzcicleta (un zulqui tirado por avestruz) o inventos que nunca prosperaron, como el correo electrónico: un buzón de correo montado a un cable que accionado mecánicamente se dirige de un lado a otro.
Cuando no juega con los contrastes o con el absurdo, gran parte del humor de éstos cómicos está inspirado en la temática de las drogas, el sexo y el rock and roll. Tal tríada es el sustrato, un poco estudiantil, un poco rebelde, al que los jóvenes reclaman pertenencia, y naturalmente hacia o desde allí se encamina el grueso de la humorada. Capusotto tiene, como se sabe, un programa televisivo con el rock como leitmotiv, en el cual los elementos de drogas y sexo están siempre presentes (véase sino a Fabían Crema o a Luis Almirante Brown). En que noche bariloche la especialidad de Capusotto, el rock, pasa a un segundo plano, sólo para revigorizar el humor verde, los dobles sentidos, la descripción y actuación de estados de alteración bajo estupefacientes, o a veces inocentes juegos de palabras ("no puedo vivir sin vos" es la historia de una cantante lírica, narrada por Irma Juzid). Por lo general el tono es zafado. A poco de comenzar, disfrazado de teletubi entra Alberti y adelanta que va a contar chistes de Corona; entonces lanza el primero: "Eh!, la puta que te parió!". Rompe el público en carcajadas.
Se toman ideas y personajes de sketchs de la pareja vistos anteriormente en televisión. Además de la mencionada boluda total, están el hombre bobo, Irma Juzid (con un monólogo que al principio poco tiene que ver con su personaje), Peperino Pomoro -de Cha cha cha- sin faltar otros nuevos como Ricardo Ascona y Gerardo Romano.
Una alternativa obligada (en rigor, no es alternativa) para los seguidores de los programas de Capusotto, y una posibilidad más que interesante para los que gustan de un humor rápido y desinhibido.

Le doy un 4/5

4 comentarios:

hugo dijo...

perón tropezó y casi se cae en el 55, no precisamente en el colectivo, sino cuando iba a abordar la cañonera paraguaya. lo sostuvo y lo evitó mario amadeo, el primer canciller del gobierno revolucionario, que lo acompañaba a abordarla par aprotegerlo.

4/5 es la calificación tuya del e spectáculo?

MarcosKtulu dijo...

No sabía. Hubiera sido una doble caída. Sos un libro abierto Hugo.

hugo dijo...

estas como stella!!!

es que tengo treinta años más que vos, por lo que tuve más tiempo para leer y anotar cosas como estas.

el objetivo de divulgarlas a la generación siguiente es que no se pierdan, no son recogidas en los libros, no se porque.

como lo dije por ahí, si bien es la "pequeña historia" explica mucho de la "grande", al menos así lo creo.-

CLAUDE CONTIN dijo...

Una dupla estupenda. Siempre recuerdo una vez en el bar La Academia en que un tipo se paró de golpe, dijo “¡Uh, están dando Todos por Dos pesos!” y se fue corriendo sin pagar. Ahora espero que hagan una gira y pasen por mi lugar.