martes, diciembre 04, 2007

La imprecación de Tincho Lutero


Ojeando Religious Warfare in Europe 1400-1536 del historiador Norman Housley, (una autoridad cuando se trata de guerras religiosas desde las cruzadas hasta la época que cubre este libro), di con una cita de Lutero que me pareció de lo más virulenta. La voy a reproducir, no sin antes aclarar, sin importar sonar reiterativo, que la misma se dio en un contexto de guerra religiosa, y por si hiciera falta, que no me mueve animosidad alguna con los protestantes.
Uno de los debates de la época descripta por Housley era sobre a qué infiel identificar como el enemigo, si a los turcos o a los estados u opositores europeos que obstaculizaban la unidad del esfuerzo cristiano. En realidad, ya identificados como enemigos, a ambos había de combatirse, recayendo el debate, pues, en la asignación de prioridades: ¿A quién debía enfrentarse primero? La realidad geográfica hacía más perentorio afrontar al enemigo más cercano. Asediados, los italianos, austríacos y eslavos se encontraban a menudo con la soga al cuello. Más alejados del antemurale christianitis, los alemanes, franceses e ingleses tenían otras preocupaciones más inmediatas. Así lo demuestra el acercamiento de Francisco I de Francia con los otomanos para combatir a Carlos V, quien por su parte tuvo que aplazar una cruzada por motivo de una revuelta en Lieja.
Los intentos por realizar nuevas cruzadas se hicieron más dificiles que siglos antes, y sólo se llegó a ungir con ese nombre a un puñado de ejércitos eslavos en la defensa de los Balcanes contra la arremetida turca. En la conmoción política y religiosa -potenciada por la imbricación de ambas- de entonces, el turco era señalizado como el enemigo externo, en tanto los rivales internos del momento eran sujetos a una permanente comparación y analogía con aquellos ("el turco interno"). En el imaginario estaba viva la imagen de la crueldad de los turcos con los derrotados en batalla, como la ansiedad que suponía perder plazas fuertes del cristianismo como Constantinopla, Rodas y Chipre. El temor en ocasiones era exagerado, pero no carecía de fundameto. Así llegamos a que llamar a alguien "peor que turco" estaba entre los insultos más ignominiosos. Como veremos, Lutero lo usa para despacharse respecto a los turcos mismos, a la Iglesia, y hasta de rebote a los judíos.
"Ningún turco", escribió en un verborrágico folleto dirigido a la nobleza alemana, "podría haber devastado italia y suprimido el culto a Dios tan efectivamente". Asimismo, acusaba de fraude al Papa cuando éste enarbolaba la bandera de la lucha contra el turco, y en cambio destinaba lo recaudado en indulgencias a una "bolsa sin fondo". En 1520, antes de caer Belgrado y Hungría, propuso lidiar primero con el turco interno. Decía en el Tratado de las buenas obras, que "si queremos librarnos de los turcos, empezemos aquí donde son de lo peor". "Estos son los verdaderos turcos a quienes los reyes, príncipes y nobles deberían atacar primero, no en su propio interés, sino para beneficio de la Cristiandad y desgracia del nombre divino". Aquí viene la parte más virulenta de su invectiva:
If the Turk destroys cities, country, and people, and lays waste the churches, we think a great injury has been done Christendom. Then we start complaining, and urge kings and princes to wage war. But when faith collapses, love grows cold, God’s word is neglected, and all manner of sin takes control, nobody thinks of fighting. In fact, pope, bishop, priests, and clergy, who ought to be the generals, captains, and standard-bearers in this spiritual warfare against Turks of a far deadlier spiritual kind, are themselves the very princes and leaders of such Turks, of a devilish army, just as Judas led the Jews when they took Christ prisoner. It had to be an apostle, a bishop, a priest, one of the best, who began the work of slaying Christ. And in the same way, too, Christendom is being destroyed not by the Turks, but by those who are supposed to defend it. And yet they go on being so senseless that they want to eat the Turk alive, and at the same time they set fire to their own house and sheep stall and let them burn away, sheep and all, and worry more about the wolf in the woods.
Lutero restaba relevancia al antagonismo oficial entre el Papa y el Sultán, pues ambos eran agentes del diablo. En Sobre la guerra contra el turco, una reflexión de 1529 contra la amenaza otoamana, va de nuevo: "Just as Herod and the Jews hated each other, though both stood together against Christ, so Turk and papacy hate each other, but stand together against Christ and his kingdom". Días después de publicado, escribió en tono apocalíptico a Wenceslas Link: "Rome falls, kings fall, popes fall, and obviously the world will tumble, just as a big house which is about to collapse begins its decay with little cracks. Only the Turk, the final Gog and Magog, is to glory in his supreme victory and is [then] to perish, together with his companion, the pope." "Just as the pope is the Antichrist, so the Turk is the very devil incarnate."
Con todo, a la pregunta de con quién se debe lidiar primero, Lutero se pronunciaría por los turcos, en la medida que se iban acercando.

5 comentarios:

ramon cassino dijo...

Una pregunta Marcos:cuando se hace referencia a los "turcos" en palabras de Lutero y/o cualquiera de la epoca: son los turcos que habitan turquia, son los arabes, son los persas,son los indonesios(?).
Perdon, porque por ahi es una burrada, pero creo que por ahi mas de uno tiene la misma pregunta o no distingue.
Saludos
ramon cassino

MarcosKtulu dijo...

Buena pregunta Ramón. Por lo pronto el Turco o los turcos no es el co-tur que todos conocimos y quisimos, pero en la europa de esa época había en contra suyo una mezcla de temor, culpa y deseo de revancha.
Por turcos se entendía a las tribus altaíco turcas que se encontraban en asia central y algunas de ellas se radicaron en anatolia. La dinastía Otomana es la que prevaleció, por lo cual, desde entonces -vencidos y absorbidos los selyúcidas- hubo poca diferencia entre otomano y turco. Los cristianos veían como bárbaros a los turcos, eso hay que tenerlo también presente. Quienes en su momento fueron bárbaros (las tribus germánicas), por haber llegado antes pudieron pasarle ese título a los que llegaron después y que encima no abrazaban el cristianismo. Según el contexto turco también podía significar musulmán, desde que tras desplazar a los árabes, se convirtiera en la nación musulmana predominante. Originalmente existía la noción de que los turcos eran oriundos de anatolia y como tales, descendientes de los troyanos, pero se fue abandonando por ser ser contradictoria con aquella de que era un pueblo bárbaro y no había tomado parte alguna en la historia occidental (no olvidar que en esta época hay prácticamente una simbiosis con todo lo clásico y antiguo, incluyendo a Homero). No puedo darte una definición única, pero ojalá sirva.

hugo dijo...

ante todo deseo expresar que, como marcos, tampoco abrigo ninguna animadversión contra los protestantes.

yendo ahora a lutero, el tema marcos vos lo mencionaste claramente: fue la "bolsa sin fondo", no hay que olvidar que todo empezó por la "querella de las indulgencias", con cuyo producido de las ventas, roma engrosaba la bolsa.

en segundo lugar, la iglesia reformada de inglaterra, cuya jefa actual todavía mantiene para si y sus sucesores el título de "protectora de la fe" que el papa le dio a enriquer VIII, no nació porque enrique VIII se enemistó con el papa porque no lo dejaba divorciarse, fue a mi modo de ver una decisión mucho más estratégica, antecedida ya por las querellas entre el papado y el emperador: en suma una cuestión de poder y de definir una supremacía nacional, como despues se vio con isabel I, quien luego de vencer a la armada invencible del catolicísimo felipe II, al dominar los mares adquiere para su país el rango de potencia continental y luego mundial, situación impensable si inglaterra hubiera continuado siendo católica, en medio de francia (hija predilecta de la iglesia, ese es su título) y la españa de los reyes católicos.

por último, los calvinistas: no en vano se asientan en ginebra, ya que con su interpretación del éxito terreno como signo de la elección predestinada de dios, da a los banqueros ginebrinos el fundamento ético-moral al préstamo a interés, no solo prohibido por el corán, sino tambien por los padres primitivos de la iglesia.

en suma, nada de doctrina: ni la vírgen, ni los santos, ni el celibato, aunque por supuesto eso se mencionó.

para mi, la realidad va por otro lado, como he señalado.

finalmente el enemigo turco: los vencedores del sultán, los vieneses tienen actitudes extrañas hacia el vencido, por ejemplo:

-el palacio belvedere de viena propiedad del duque eugenio de saboya, generalísimo autríaco que venció a los turcos, tiene sus techos exteriores de la forma de las tiendas de campaña del sultán.

-en las óperas de mozart "el rapto en el serrallo" y "la flauta mágica" aparecen dos personajes musulmanes: el selim bajá y zarastro, quienes por su bondad final hacia los cristianos, son la figura emblemática del "buen pagano".-

hugo dijo...

otro si digo:

continuando con el divertimento de marcos, nuestros llamados turcos, eran en su mayoría sirio-libaneses, que viajaban con el pasporte del sultán de la sublime puerta de estambul, de allí que al ingresar a nuestro país se los llamaba turcos.

lo mismo pasaba con los judíos rusos, los "gauchos judíos", que tambien huían de rusia con pasporte del zar, y de ahí su nombre popular de rusos hasta hoy en día.

en cuanto a la prevalencia de la dinastía otomana marcos, es como vos decís, es más aún hoy los turcos gustan llamarse turcos-otomanos.-

CLAUDE dijo...

¡Eh!, ¿entonces no existía el multiculturalismo en esa época? Qué herejía.

De paso te cuento que estuve visitando los blogs de Marta Salazar y me interesaron mucho.