martes, julio 25, 2006

Warmongers!

¿Puede haber liberales belicistas? Eso se pregunta Robert Higgs (traducción al castellano en El Independent). Haberlos, los hay, y eso nos divide. Para los hawks surge un problema a la hora de avalar el militarismo encarnado en el estado. Por un lado, que el estado deba protegernos, no quiere decir efectivamente lo haga. Bob dice que el estado protege a cualquier cosa, menos a sus ciudadanos
what makes anybody think that the state will protect us, as distinct from the state's leaders and its apparatus of rule? For more than a century, nearly all of the U.S. government's military activities have been devoted to protecting someone or something other than you and me (or, earlier, our forebears). Spain did not threaten Americans in 1898, and the Filipinos did not threaten them between 1899 and 1902.

Incluso si aceptamos que nos intenta proteger, no lo hace de la mejor manera.
even if we do need the government's protection from foreign attack, can the government deliver the goods? Did it prevent the Japanese attack on Pearl Harbor? Did it prevent the terrorist attacks of 9/11?

Los errores cometidos en Pearl Harbour fueron tan garrafales que se los ha pretendido explicar desde una tremenda ineficiencia, o desde teorías conspirativas. Lo único que nos consta es lo primero.

Por otro lado, Agustus R. Norton responde 6 preguntas sobre el conflicto en medio oriente.
Una de ellas:
5. What's the likely fallout for Israel?

Israel has made a profound mistake. It may have bought time in terms of the threat on its northern border but history has shown that its vainglorious attempts to consolidate hegemony over its neighbors usually provoke the emergence of even fiercer adversaries. In the Middle East, it will face an even greater amount of hatred and rejection than it already does.


Álvarito Vargas Llosa opina que el bombardeo es un error.

2 comentarios:

ramiro dijo...

Gran debate entre liberales cuando de política exterior se trata. Lejos de ser novedoso, éste es un tema que siempre ha dividido a los liberales (libertarios en algunos ámbitos).

Veo dos posturas contrapuestas: idealistas y realistas.

Los idealistas se aferran a los principios con los que estructuran todo su pensamiento político, desconfiando por lo tanto del ser colectivo encarnado en el estado. Los realistas en cambio piensan que en las relaciones entre estados soberanos, al no haber un ordenamiento superior al que pueda recurrirse en busca de justicia (la ONU es un chiste de mal gusto), y al ser la fuerza el factor decisivo en esta relación-fricción, es preferible darle al estado los recursos y el poder necesario para asegurar la preeminencia de su sistema de valores en el orden internacional.

Me cuento entre los realistas. Creo que los idealistas olvidan que el grado de libertad logrado por la civilización occidental no es un regalo de Dios a la civilización europea, sino el resultado de costosas e interminables luchas contra el primitivo instinto de dominación y acumulación de poder.

MarcosKtulu dijo...

No se en que medida si los que le dan más poder al estado no serán los debemos llamar idealistas. No extraen los datos de la realidad sino que ellos mismos la crean, como al pretender exportar la democracia a Iraq, o recuperar 2 soldados secuestrados en El Libano aterrorizando a la población civil. Los más realistas creo que lo decimos sin ataduras: la democracia es muy linda y todo, pero consiste, entre otras reglas, esencialmente en votar, no en tirar bombas. Pero no es que nos creamos esos discursos (como lo de la WMD), sino que intentamos percibir cuáles son los móviles y los efectos de la guerra. Engrosar las concesiones a empresas de defensa y construcción prebendarias, controlar a la población (como permite la PATRIOT act), asegurar una fuente energética por la fuerza. No es que le neguemos importancia, y por caso, utilidad a la fuerza, sino que vemos como grupos asociados poder estatal la aprovechan en función de sus intereses personales y corporativos. Y si esa crítica vale para EEUU e Israel, a fortiriori para una Europa mucho más estatizada, que no de casualidad engendró el nazismo, el comunismo y el imperialismo.